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Hay una historia sobre un gran Kabbalista llamado Rav Akivá que se reunía todos los días con sus estudiantes para enseñarles. En una ocasión sin embargo, uno de sus estudiantes no se presentó, así que más tarde esa noche Rav Akivá fue a la casa del estudiante donde encontró al joven solo y muy enfermo.

Rav Akivá cuidó del estudiante dándole comida y medicina y ocupándose de la casa. Eventualmente el joven se recuperó, pero lo que más entristeció al gran Kabbalista es que ninguno de los otros estudiantes ni siquiera se dieron cuenta del que faltó. “¿Cómo es esto posible?”, se preguntó Rav Akivá, “con todos estos grandes sabios, y nadie vio el sufrimiento de alguien que estudió con ellos todos los días”.

Esta historia contiene una lección poderosa. El atributo espiritual más importante que tenemos es nuestra humildad, es decir nuestra habilidad de abrir nuestros ojos y ver a las personas alrededor nuestro. Esta habilidad es lo que separa nuestro verdadero trabajo espiritual de lo que pareciera ser trabajo espiritual.

Hay muchos de nosotros que disfrutamos aprender de un libro, de aprender con otra gente, ser parte de un establecimiento religioso o espiritual. Pero de todas estas personas, ¿cuántos de nosotros estamos realmente dispuestos a hacer el trabajo que requiere salirnos de nosotros mismos para estar allí por otros, especialmente cuando hacerlo es incómodo?

Esta semana recordemos que la espiritualidad no es algo que simplemente nos pasa, es algo que creamos. Es como estar en una piscina y empujas el agua hacia afuera. La cantidad de agua que empujas es la cantidad de agua que se te regresa. Es lo mismo en el sistema de vida. El esfuerzo y la energía que usamos en nuestras vidas y extendemos a las vidas de lo que están alrededor nuestro es la energía que vamos a recibir de regreso.

K. Berg

He visto y oído como utilizan la palabra FARISEO como un adjetivo calificativo, y que se refiere a alguien malo, mentiroso, engañador o traidor.
La iglesia, por medio de la interpretación mal habida y la mala intención de las traducciones; y el deseo de anular todo vestigio judío, ha llevado al idolatra o seguidor de la llamada «fe cristiana» a pensar por un lado, que el fariseo es solamente una mala persona y que por ende, Jesús no es fariseo.

Por una parte veremos brevemente quien es FARISEO.
En hebreo esta palabra es Perushim (Fariseos). Es una de las tres principales sectas judías de la época del Segundo Templo, cuyos orígenes no son muy claros, aunque Flavio Josefo los remonta al siglo II a.C. Se distinguían de otras sectas por ser talentosos interpretes de la Torah y por su aceptación de la Ley Oral, que hoy llamamos el Talmud. Como grupo organizado aparecen ya en la época de los macabeos en calidad de oposición político-religiosa contra los sumos sacerdotes y el rey Hircano (134-104 a.C.). Fueron víctimas de cruentas persecuciones por parte del sumo sacerdote y del monarca Alejandro Janneo (103-76 a.C.). Pero la esposa y sucesora de este, Alejandra Salomé (76-67 a.C.), les dio un mejor trato, lo que permitió un ulterior florecimiento que se materializó durante el reinado de Herodes el Grande y en la época subsiguiente. Creían en la resurrección de los muertos, en la intervencion de los ángeles en el mundo por orden y mandato únicamente de parte de Di-s, y en la Divina Providencia. Fueron estrictos observantes de los principios de pureza y del pago del diezmo sacerdotal, pero se aislaban del resto de quienes eran menos estrictos en el cumplimiento de estas normas.
Debido a las embestidas de Jesús-Yeshu (que ya explicare) contra ellos, los fariseos pasaron a la historia como sinónimo de hipócritas y santurrones. Sin embargo, recientes documentos dados a conocer en el mismo Vaticano, cuna o madre de las iglesias de hoy día, han estado encaminados a cambiar esta imagen. (Tomado del Diccionario enciclopedia del Judaismo de Salomón Lewinsky.)

Ahora bien, entrare un poco mas en los detalles según mis lecturas e investigación.
Lo primero es sobre la creencias entre las diferentes sectas del judaísmo. Y una de ellas, en nuestro caso es que Yeshu cree y predica la resurrección de los muertos, no niega la entrega del diezmo, y señala muchas veces «hacen como esta escrito en la Torah dada por Di-s por medio de Mosheh», lo que indica que guardaba o al menos creía o defendía la Ley, la Torah, lo cual, frente a otras sectas que no creen en la resurrección de los muertos y otras diferencias. Así mismo muchas veces dice, «los sabios dicen tal o cual cosa», lo que indica que sus referencias no están sólo en la Torah Escrita sino en la Torah Oral. Además para la época del segundo templo dos casas de estudio imperaban en aquel momento, la Casa de Hillel y la Casa de Shamai. Y es interesante que algunas de las frases escritas en los evangelios, según dichas por Yeshu, son de la primera Casa, lo que indica claramente su apego a una escuela rabinica y además a la utilización de la Ley Oral o Talmud, sin llegar a anular con ello su creencia en la Torah, la siguiera o no.
Discusiones sostenidas en aquellos pasajes de los que alargaban los flecos de sus talitot y agrandaban sus filacterias (tefilim) era además un claro debate que pocos conocen en la cultura occidental y que muestra a la secta de los fariseos de la casa de Shamai que alardeaban de sus indumentarias, mientras que la postura de los alumnos de Hillel eran fariseos mas humildes y menos arrogantes, pero fariseos al fin. El Talmud también relata sobre un pleito que se dio entre los discípulos de la casa de Shamai y los de la casa de Hillel, en donde los primeros mataron hombres piadosos y profetas de la segunda casa. Esto no solo era conocido en la época, sino además parte de lo que se llamo la Ley Oral. Y como bien deje arriba señalado más arriba, los fariseos eran doctos en la Torah y su interpretación, así como Yeshu intento hacer, también señalaba muchas veces, dando su aprobación «haced como ellos enseñan» refiriéndose a los Escribas y Fariseos, asumiendo que estos sabían bien sobre la Torah y no desdenaba sobre ellos al menos que en algún momento contradijeran la Torah o sus actos no fueran Leshem Shamayim (en nombre de los Cielos).

He obviado las referencias por dos razones, una de ellas porque ya los cristianos o mesianicos que me leen saben a cual pasajes me refiero los cuales no deben ser dejado de ver en su contexto, y segundo para generar un deseo de la investigación y no solo digan «amén» a lo aquí escrito. No soy ninguna autoridad reconocida en el medio (jas veshalom) y solo les comparto el deseo de investigar y escudriñar en la verdad. Buscando sin esperar una respuesta. Eso no es buscar. Sino buscando a ver que puede encontrarse, eso si es buscar. Si busco un lápiz bajoi el mueble lo hallare, pero si solo busco, no sabría que podría encontrarme, eso si esta interesante.

Hasta la próxima!

Luis Valderrama

El profeta Natán solía acercarse al Rey David todas las noches y decirle: “esto es lo que hiciste mal hoy, las cosas malas que dijiste, a quien heriste hoy”. ¿Puedes imaginar ser confrontado todas las noches con cada transgresión que cometiste durante día? ¡La mayoría de nosotros ni siquiera querría ir a dormir!

Pero el Rey David era diferente. Cuando escuchaba estas cosas, escribía una canción de alegría. Le traía mucho júbilo saber qué había hecho mal durante el día porque entendía que sólo teniendo esta información sabría qué necesitaba corregir, y sólo con esta información él podría revelar más de su potencial en este mundo.

Esta historia nos recuerda que la única forma en la que podemos saber qué tenemos que cambiar es al reconocer el lugar en el que “el otro lado” se ha infiltrado en nuestra personalidad. La acción de reconocer es el primer paso hacia la elevación espiritual. Si estamos abiertos esta semana, entonces el universo nos mostrará aquellos aspectos de nosotros mismos que nos están bloqueando de la verdadera plenitud en nuestras vidas.

Piénsalo. Cuando alguien nos ofende, nos enojamos o cortamos con esa persona. Cuando dicen algo que no nos gusta, nos apresuramos a considerarlos estúpidos o inútiles. Entonces ¿no es increíble como el Creador no hace lo mismo con nosotros? El Creador siempre escucha. EL creador siempre nos da otra oportunidad.

Esta semana, intentemos ser como el Creador; permanecer abiertos a las cosas difíciles sobre nosotros que no nos gusta escuchar, que quizás nos gustaría desechar. No deberíamos sentir la necesidad de matar al mensajero; después de todo, el mensajero está para ayudarnos. Sin importar cómo se vea por fuera, mientras hayamos hecho todo lo que podamos hacer para crear un ambiente positivo para nosotros mismos, todo lo negativo que nos llegue será para enseñarnos una lección o para mostrarnos un aspecto de nosotros mismos que necesitamos evolucionar y cambiar.

La Madre Teresa dijo una vez: “No todos nosotros podemos hacer grandes cosas, pero podemos hacer pequeñas cosas con inmenso amor”. De manera similar, por lo general queremos cambiar el mundo entero, con todos sus problemas, al mismo tiempo. En vez de ello, permanezcamos contentos para cambiar esas cosas pequeñas que podemos cambiar ahora mismo, aunque la ciencia nos está mostrando, y los kabbalistas lo han dicho por siglos, que nuestras acciones positivas tienen un efecto cuántico en el mundo. 

Así que esta semana, vamos a aprender a ser felices como el Rey David cuando el universo nos muestre qué necesitamos cambiar para que podamos superar nuestros bloqueos y acercarnos a la Luz del Creador.

K. Berg

Esta semana la Torá nos cuenta la historia de los espías.

Siempre me causó fascinación esta historia, las historias de espías en general son muy intrigantes, pero en este caso es todavía más interesante, ya que en vez de cumplir con su objetivo original de investigar la tierra de Israel para ver cual era la mejor forma de conquistarla, ellos vuelven con la conclusión que Canaán era una tierra imposible de conquistar y convencen al pueblo que tan solo intentarlo era una locura, logrando de este modo que Di-s los castigue haciéndalos deambular durante 40 años en el desierto.

El Rebe, con su particular sabiduría, nos abre los ojos y nos enseña que ellos en realidad no tenían malas intenciones. Eran los principales líderes de Israel, eran concientes que una vez que entren a la tierra las prioridades del pueblo cambiarían, que en lugar de poder dedicarse al estudio de la Torá y a la elevación constante en el ambiente idílico y pacifico del desierto, en el cual recibían el sustento, el agua y la protección de forma milagrosa. En la tierra prometida tendrían que trabajar, arar, sembrar y relacionarse con el mundo material, impidiéndoles de esta forma dedicarse en forma plena al servicio a Di-s.

Según esta perspectiva, no se entiende por que fueron castigados, ellos buscaban lo mejor para el pueblo, y en ese momento lo mejor era el desierto.

El Rebe explica, que ellos pensaron en lo que era mejor para ellos, no en lo mejor para el pueblo. Para ellos que eran grandes sabios, lo mejor era la vida abstracta y ascética del desierto, pero para la gente común, era necesario entrar a la tierra, era necesario conectarse con Di-s a través de las mitzvot físicas, a través de la labor poder conectarse con la Tierra Santa.

Ellos perdieron de vista a la gente simple, equivocando su rol de líderes. Un verdadero líder no piensa en lo que le vendría bien a el o a los suyos, un verdadero líder piensa en las necesidades de la gente.

En nuestra generación tuvimos el mérito de tener al Rebe como líder espiritual, justamente la semana que viene conmemoramos18 años de su desaparición física.

El Rebe se caracterizo por este rasgo de liderazgo, de no pensar solo en sus allegados, sino en todo el pueblo judío y en todo el bienestar de la humanidad.

Ojala todos nosotros podamos imitar y continuar con este maravilloso liderazgo.

Shabat Shalom

Rabino Eli Levy

La Cabaña Rústica

¿Debería la persona tratar de cambiar el comportamiento de su pareja, aunque sea en beneficio de esta última?

Con el favor de Di-s, la siguiente anécdota Jasídica nos suministra la respuesta:

El Baal Shem Tov y uno de sus discípulos más jóvenes paseaban por el bosque en las afueras de su pintoresca ciudad natal Medziboz, en Ucrania central. El joven discípulo estaba por casarse la semana próxima. El Baal Shem Tov, por medio de su única y magnífica sabiduría, enseñaba a este joven discípulo algunas lecciones importantes que representan la clave para una vida conyugal exitosa y un hogar rebosante de alegría.

El Baal Shem Tov recogió una rama seca de madera de haya, la cual utilizó como bastón. Unos minutos después, señaló un hongo venenoso gigante que se había podrido debajo de una pila de hojas secas del árbol de haya. Le señaló a su discípulo que se acercara y lo vea de cerca. Cuando el joven se dobló para observar el hongo podrido, el Baal Shem Tov comenzó a hurgarlo con el palo que tenía en la mano. El hongo podrido soltó un olor intolerable y el joven se retorció de disgusto. “¡Rabi! ¡Eso huele horrible!”.

Una sonrisa de sabiduría iluminó el rostro santo del Baal Shem Tov. “Hijo mío, ¿entiendes la lección que el Creador quiere enseñarnos por medio de este hongo putrefacto?”

El perplejo joven se encogió de hombros y movió la cabeza de lado a lado. “No, Rabi. No lo entiendo”.

Explicó el Baal Shem Tov: «Mientras no escudriñamos y hurgoneamos el hongo, este solo formaba parte del hermoso y aromático bosque. En cuanto comenzamos a entremeternos y sondear, estimulamos su nauseabundo olor. Lo mismo sucede con el alma humana; mientras no escudriñamos o sondeamos las almas de los demás, poseen el dulce olor de las creaciones del Todopoderoso. Pero en cuanto empezamos a hurgonear, despertamos su lado negativo, su mal olor, lo cual constituye una denigración de dicha alma, tanto en el Cielo como en la Tierra”.

“¿Qué significa hurgonear un alma?”, preguntó el joven.

“La crítica”, respondió el Baal Shem Tov. “La crítica denigra el alma”

Entonces, el Baal Shem Tov le dijo a su joven discípulo que tuviera cuidado en aplicar esta lección en su nueva vida conyugal y que nunca critique a su esposa.

“¿No es la rol del esposo – especialmente el que estudia Torá – ayudar a moldear el carácter de su esposa?”

El Baal Shem Tov se abstuvo de responder, en silencio y tomados del brazo caminaron durante otros diez o quince minutos hasta que llegaron a un espacio despejado en el bosque. Un fornido leñador ucraniano construía una cabaña rústica. Curiosamente, ni picó, ni planificó los troncos, sino que los utilizó en su estado natural. Hablando un ruso perfecto, el Baal Shem Tov saludó al campesino con un amistoso: “Buenos días”. Luego preguntó al campesino porque este último no retiró la corteza de los troncos que sirven de paredes de la cabaña.

“¡Ah, eso es muy sencillo!”, respondió el fornido medio destentado leñador, ansioso de demostrar sus conocimientos. “La corteza es un magnifico aislante, que ayuda a mantener la cabaña caliente en el invierno y fresca en el verano. Además su savia natural sirve para unir los troncos, haciendo la cabaña mucho más fuerte”.

Las venas en los brazos del fornido leñador sobresalían mientras hacía fuerza para levantar un gran tronco que recostó encima de otro. Un nudoso tocón en el tronco de arriba interfería para pegar los dos troncos. En lugar de cortar el tocón, el leñador tomó su hacha y un filoso cuchillo trinchante, y talló una hendidura en el tronco inferior. Entonces, los dos troncos quedaron bien unidos y seguros. Gotas de sudor resbalaban por el feliz rostro del leñador; quien orgulloso, declaró: “¡Ni la tormenta más fuerte podrá separar estos dos troncos!”

Sabiamente, el Baal Shem Tov preguntó al leñador una importante pregunta: “Aún así, amigo mío, ¿por qué te tomaste todo el trabajo de tallar una hendidura en el tronco inferior? ¿No hubiese sido más fácil cortar con tu hacha el resto sobresaliente del tronco de arriba?”

El leñador rió ante la aparente ignorancia del Rabi de un principio tan simple conocido por cualquier leñador. “¡Cuando tratamos de cortar una protuberancia nudosa, termina rompiendo todo el tronco! ¿Quién quiere arruinar tan hermoso tronco por un pequeño trozo remanente? Es más seguro y fácil dejarlo como está y tallar una hendidura para encajarlo en el tronco inferior…»

El Baal Shem Tov y su discípulo siguieron su camino. “Usted me preguntó si la función del hombre es ayudar a moldear el carácter de su esposa; ¿Intentó cortar el leñador el tocón del tronco?”

“No”, respondió el joven.

“¿Por qué?, presionó el Baal Shem Tov.

“Porque lo habría partido o quebrado arruinando todo el tronco”.

“Precisamente”, respondió el Baal Shem Tov. “Nuestra pareja se asemeja a un tronco robusto. Igual como cada tronco tiene protuberancias en distintos lugares, nosotros tenemos nuestros defectos. Aún así es más fácil y seguro que nosotros como esposos nos adaptemos a los pequeños defectos de nuestras esposas en lugar de tratar de desarraigarlos con críticas y comentarios dolorosos. La crítica es capaz de romper cualquier matrimonio; entonces, ¿qué ganamos?

* * *

Repetidas veces, he visto fuertes relaciones y matrimonios que estaban a punto de romperse dar un giro impresionante simplemente tras haber implementado el sencillo pero admirable consejo del Baal Shem Tov y su nieto Rabi Najman de Breslev. ¡No critiques!

Pregunta:
Cuando la Torá menciona los nombres de los espías (Números 13:4-15), a todos se les hace referencia como “Tal y tal “ben”(hijo de) tal y tal”. La única excepción es Ieoshua, quién es llamado Ieoshua “bin” Nun. ¿Por qué bin y no ben?

Respuesta:
En el comentario de Najmánides en Éxodo 33:11, sugiere que las dos palabras deben ser leídas juntas como “binnun”. Ese nombre viene de la palabra hebrea “Biná”, “el que entiende”, y se le fue otorgado a Ieoshua por respeto a sus capacidades intelectuales.

Otras explicaciones que yo encuentro:
La Torá nos dice que Ieoshua era el estudiante de Moisés por excelencia. “Su asistente, Ieoshua Bin Nun, un muchacho, no se iba de su carpa[del estudio]” (Éxodo 33:11)

Nos enseñaron que el estudiante de uno es considerado como su hijo. Algunos usan esta idea para explicar por qué Ieoshua era llamado “bin” Nun. Podría haber sido el hijo biológico de Nun, pero en cierta forma, también el hijo de Moisés.

El Jatam Sofer, ofrece otra explicación. El Midrash declara (Midrash Raba, Génesis 47), que cuando Di-s cambió el nombre de Sarai a Sarah (Génesis 17:5), la letra hebrea “Iud”, que fué removida de su nombre (para ser substituida por una “Hei”) se sentía agraviada. ¿Por qué no podría ser mas parte del nombre de esta Santa mujer? Di-s hizo este cambio prometiendole hacer cambios en un futuro. Esto fue llevado a cabo cuando Moisés le agregó la letra “Iud” al nombre de Ieoshua, que originalmente era Hoshea (Números 13:16)

En su estado original, cuando era la última letra del nombre de Sarai, la “iud” no tenía una vocal, como es el caso con la mayoría de las letras que entran al final de una palabra hebrea o nombre. Ahora, la “iud”, al estar en el comienzo del nombre de Ieoshua, es necesario la vocal “sheva”, que se compone de dos puntos alineados verticalmente. Estos dos puntos fueron “prestados” de la vocal “Segol” que normalmente está por debajo de la palabra “ben”, que son tres puntos constituidos en forma de un triángulo. Esto deja solo un punto para la palabra “ben”. Un punto es la vocal “Jirik”, que cambia la pronunciación a “bin”.

Con los mejores deseos,

Rabino Baruj S. Davidson

En términos kabbalísticos, el cuerpo es como la tierra, y el alma es la parte que tiene que ser cultivada y nutrida para ser fructífera. La única forma en que nuestra alma pueda dar frutos en este mundo es si nos damos una oportunidad para escucharla. En otras palabras, necesitamos tomar la decisión proactiva de conectar con aquella parte de nosotros que está más allá del aspecto físico, nuestra alma.

Lo que ocurre la mayor parte del tiempo, sin embargo, es que estamos tan ocupados haciendo cosas (trabajo, personas, negocios, familia) que no nos tomamos el tiempo para ver la belleza que está dentro, el tiempo para hablar con nuestra alma y preguntarle que quiere de nosotros.Leí dos historias inspiradoras esta semana. Una era sobre una joven mujer quien creó una librería para niños sin hogar para que pudieran leer antes de irse a la cama. La otra fue sobre una joven mujer de una comunidad de Somalia en Minnesota quien estableció una fundación para otorgar a otras personas de Somalia las mismas oportunidades educativas que ella había tenido. Ambas mujeres lograron ir más allá de ellas mismas para traer algo poderoso al mundo, que es esencialmente nuestra misión como seres humanos.

El creador no nos colocó aquí para simplemente vivir, reproducirnos y morir. Él dio a cada uno de nosotros un trabajo específico por hacer para transformar el mundo en un lugar mejor porque hemos vivido en él. Esto no quiere decir que tenemos que volvernos activistas o cambiar cada caso de caos que veamos

. Lo que quiere decir, sin embargo, es que necesitamos nutrir ese algo especial dentro, en nuestra alma, que nos dé la habilidad de ir más allá de nuestra naturaleza. ¿Cuál es nuestra naturaleza? Pensar únicamente en nosotros mismos.Curiosamente, la paradoja de la vida es que cuando pensamos sólo en nosotros mismos, nunca estanos satisfechos. Por ejemplo, pudimos haber comido la mejor comida del mundo y salir del restaurante y decir: “¡Wow! Éste fue un gran lugar para comer”. Pero preguntémonos a nosotros mismo a cerca de esta fabulosa comida un mes después y seguramente no la recordaremos. Pero si vamos a un restaurante con una amiga y le damos algo que la ayude, o quizás la amiga comparte algo non nosotros, puedes estar seguro que recordaremos esa comida. ¿Por qué? Porque hubo un compartir involucrado, y la razón por la que estamos aquí en esta vida es para practicar el compartir tanto en la forma grande como en la pequeña, así como la joven mujer sobre la que leí esta semana.

Nuestro trabajo es manifestar  nuestra alma en este mundo físico. De lo contrario, no hay propósito para nuestra vida; de lo contrario, podríamos ser animales y no lo somos. No olvidemos que nuestro cuerpo es sólo una prenda, y que conectamos con la fuerza de la Luz sólo a través de la belleza de nuestra alma.

K. Berg

Esta semana la Torá nos habla de la mitzvá de la Menorá. En el santuario había un candelabro de siete brazos que se encendía diariamente por el Cohen Gadol, el sumo sacerdote.

La Menorá es uno de los principales símbolos judíos. En el encendido de estas luminarias, hay dos componentes principales, la mecha con el aceite y la llama. Estos dos elementos representan al cuerpo y al alma de cada judío.

Sin un cuerpo sano y puro no es posible que el alma se exprese, y al mismo tiempo, el cuerpo solo carece de todo sentido si no tiene un alma encendida.

Cada uno es el cohen (sacerdote) de su propio cuerpo, responsable de lograr un cuerpo puro y limpio de toda impureza, para permitir que nuestra alma ilumine e irradie calor a nuestro entorno.

Debemos asegurarnos de que nuestro cuerpo ingiera el combustible espiritual apropiado (la dieta kosher), que no se mezclen en el impurezas (la pureza en la vida matrimonial), que descanse de la labor cuando corresponde (shabat y festividades).

De esta forma lograremos ser un excelente recipiente para albergar la chispa de divinidad que es nuestra alma convirtiéndonos en un perfecto conductor para difundir su luz.

Cada uno de nosotros tiene mucho para dar, solo hay que avivar nuestra llama interior.

¡Shabat Shalom!

(de un comunicado de Jabad)

Hay una historia kabbalística sobre una persona justa que tenía muchos estudiantes. Un día, uno de los estudiantes se acercó al maestro y le dijo: “no creo que pueda estar aquí por más tiempo. Tengo muchas preguntas, muchas cosas que no entiendo. Simplemente no puedo seguir este camino. Quiero darme por vencido”.

Con calma, el Kabbalista le respondió: “¿estas preguntas vinieron a ti antes de que decidieras que este no era tu camino?”.

El estudiante pensó por un momento y dijo: “¿sabes? Sí, tienes razón. Las preguntas aparecieron después que tome la decisión. ¿Pero eso qué tiene que ver?

“Bueno” respondió el Kabbalista: “parece que no tienes interrogantes. Tienes respuestas”.

Frecuentemente, cuando vemos a otras personas (nuestros amigos, nuestros cónyuges, nuestros hermanos, incluso nuestros conocidos) no tenemos preguntas; tenemos respuestas. Armados con nuestras ideas preconcebidas y nuestros juicios, cerramos la puerta de nuestro corazón en lugar de dejarla abierta para que ellos puedan pasar.

Muchas veces, no nos detenemos para poder apreciar a aquellos a nuestro alrededor.  Tal vez sus valores sean diferentes a los nuestros. Tal vez tengan un estilo de vida diferente al nuestro. Sin embargo, es nuestro trabajo aceptarlos (tal como son) como parte de nuestra vida. ¿Por qué? Porque en el momento en el que decidimos juzgar la forma de vida de otra persona, asumimos el papel del Creador. Y no somos el Creador. Ninguno de nosotros lo es.

La Biblia dice que Moisés pidió ver el rostro del Dios, y Dios dijo: “Tú no puedes ver Mi rostro. Pero te mostraré Mi espalda” ¿Qué quiere decir esto? En esencia, el Creador le estaba recordando a Moisés que como humanos, no vemos la película completa; sólo vemos lo que el Creador decide revelarnos.

Es verdad. Cuando vemos a otra persona, no sabemos cuántas vidas ha vivido o qué ha hecho. No sabemos por qué fue puesto en la vasija en la que ahora existe ni sabemos cómo será su mañana. Sólo obtenemos una visión limitada de

éste momento, una foto instantánea en el tiempo, así que no podemos juzgar. Hay experiencias de vidas pasadas e información invisible para nosotros así como un futuro de posibilidades que no podemos anticipar.

Mientras nos acercamos a las festividades venideras, necesitamos recordar que si queremos conectar con toda la energía disponible, entonces necesitamos estar preparados para venir con preguntas en lugar de respuestas. Necesitamos prepararnos para estar abiertos a las probabilidades de nuevas experiencias y para vernos a nosotros mimos como minutos en el mundo de la Luz. ¿Por qué?  Porque en realidad, la única forma en la que tu y yo y todos nosotros podamos transformarnos en

alguien es cuando llegamos a entender que no somos

nadie. En el mundo de la Luz, cualquiera que sea nuestra posición, nuestro honor, o nuestras posesiones, todo puede cambiar en dos segundos. Es por ello que es tan importante que todos portemos la marca de la apreciación.

Como seres humanos, generalmente vemos el vaso medio vacío: vemos a las personas y de inmediato las juzgamos por sus faltas. Muchos de nosotros no se voltea hacia otro ser humano a decirle: “¡Wow, qué maravilloso eres!”. Usualmente comenzamos por encontrar sus faltas, aquellos espacios que nos parecen oscuros.

Esta semana, sin embargo, podemos tomar una decisión diferente. Podemos continuar con la apreciación por todo y por todos en nuestra vida, y con esta energía, podemos abrir la puerta a los milagros.

Karen Berg

De acuerdo con los kabbalistas, todo lo que está escrito en la Biblia tiene un significado espiritual más profundo y que va más allá de la historia o la descripción física. Por lo tanto, cuando leemos que el Creador le pide a Moisés que oriente al pueblo a construir un Tabernáculo en medio del desierto, no sólo estamos leyendo sobre la construcción de una estructura física, sino también de un espacio metafísico mediante el cual podemos conectar con la Luz.

Cuando el Creador dice: “Construyan un lugar para Mí, una casa donde pueda estar dentro de ustedes”, en realidad está diciendo “Construyan un lugar dentro de ustedes, en su corazón y alma, donde yo pueda formar parte de ustedes”. Abandona las estupideces, la ira y la negatividad. Saca la oscuridad que te separa de la realización verdadera. Deshazte de la depresión y el juicio. Renuncia al egoísmo, la mentalidad de “sólo me ocupo por mí mismo”. ¿Por qué? Porque cuando nos deshacemos de todas estas cosas, podemos crear espacio para la Luz.

Tal vez algunos de ustedes se preguntarán: si todos somos parte de Dios y nosotros podemos crear esta unidad con el Creador, ¿entonces por qué necesitamos lugares para reunirnos y conectar? ¿No podemos simplemente conectarnos desde casa?

La respuesta es no. El Creador le estaba diciendo a Moisés que creara un lugar donde pudiera existir la sensación de unidad mediante el intercambio de amor; un lugar al que todos podríamos acudir cuando estuviéramos cabizbajos o deprimidos, cuando estuviéramos felices o emocionados, o inclusive simplemente cuando sintiéramos la necesidad de estar con las personas que nos importan.

Por un lado, sí, podemos conectar con la Luz por nosotros mismos. Cada uno de nosotros recibió un hilo de vida, y con este hilo podemos ser más como el Creador. Pero como somos humanos y tenemos nuestras debilidades, necesitamos otros hilos, otra energía con la cual combinarnos y crear esta unidad. Necesitamos lugares compartidos para decir “Oye, me equivoqué. Por favor, perdóname”. Así como necesitamos crear un Tabernáculo metafísico interno, también necesitamos crear un Tabernáculo físico externo para todos nosotros.

Hay un relato sobre un gran kabbalista, quien poseía una energía increíble, que entró en un lugar de adoración. Sin embargo, tan pronto como llegó, le dijo a un hombre sentado cerca de la puerta: “No puedo entrar ahí. Está tan lleno de oraciones, tan lleno de energía, tan lleno de los deseos y lágrimas de las personas. No puedo entrar”.

Sorprendido y confundido, pero muy al tanto del poder y energía de este gran kabbalista, el hombre respondió: “Pues, ¿no es eso lo que queremos de un lugar de oración? ¿No queremos estar llenos de todas esas cosas?”.

“No”, dijo el kabbalista. “No queremos que permanezcan ahí. Queremos que se eleven a los Mundos Celestiales donde el Creador pueda recibirlas. Y la razón por la que éstas no suben es porque todas estas lágrimas y todas estas personas están llorando solas, no están juntas. No hay unicidad, no hay unidad en este lugar. Y por lo tanto, toda esta energía permanece aquí y no puede ser liberada al cielo”.

A través de esta historia, podemos aprender que nuestro poder para hacer cambios, para realmente hacer una diferencia y hacer que nuestras oraciones sean contestadas, sólo es posible si somos parte de algo más grande que nosotros mismos. Cuando hablamos de un Tabernáculo, estamos hablando de un lugar donde nos reunamos con otras personas en el mismo campo de juego, un lugar donde la gente pueda verse a los ojos y quererse, un lugar donde podamos decir “lo siento” y un lugar donde podamos decir “gracias”.

La energía de esta semana nos recuerda que ningún hombre es una isla. No podemos hacer nuestro trabajo espiritual solos. Necesitamos tener gente que nos rodee y mediante la ocupación verdadera unos por otros, a pesar de nuestra diversidad y diferencias, poder construir un lugar donde exista el amor.

Karen Berg

Victor Fuksbrauner Milgram
Reflexiones Médicas sobre la Mezcla Leche/Carne

Mucho ha sido escrito acerca de los beneficios médicos (tanto corporales como psicológicos) que resultan del cumplimiento de preceptos judaicos. Por ejemplo, descubrimientos relativamente
recientes indican que la circuncisión es importante para la prevención de enfermedades venéreas, la prevención de la infección urinaria en el primer año de vida y la prevención del tipo más común de cáncer de la matriz.
Otros son más conocidos, como los provechos provenientes de la prohibición de ciertos alimentos: que la carne de puerco alberga a la triquina y otros parásitos; que los mariscos son portadores cardinales de la hepatitis A y otras infecciones, etc.
Las ventajas sanitarias que resultan de la dos veces milenaria obligación rabínica del lavado de manos antes de ingerir alimentos no requiere explicación, pero si la hubiera requerido hace sólo 150 años,
cuando se desconocía la existencia de microbios. Asimismo, la exigencia religiosa del baño corporal, como mínimo una vez a la semana para los hombres (mikve del viernes) y una vez al mes para las mujeres (mikve postmenstrual) parece hoy día como un decreto obvio por los sabios judíos (pero criticado ampliamente en la antigüedad); hoy sabemos que éste fue el que mantuvo a la población judía casi inmune a las plagas europeas de la edad media, cuando las masas gentiles raramente sometían sus cuerpos a un lavado total.
Y así, podríamos seguir con múltiples alusiones con respecto al binomio mandamiento-salud en la religión hebrea, pero quisiera concentrar este ensayo al entendimiento de uno solo: el posible
beneficio resultante de no comer carne y leche al mismo tiempo (de los 613 mandamientos bíblicos, el número113).
La prohibición rabínica de no comer productos lácteos junto con carne, deriva del versículo «… no cocinarás un cabrito en la leche de su madre» (Éxodo 34:26) que a primera vista se interpretaría como un estatuto humanitario, no dietético; obviamente puede reconocerse la crueldad de aquel que cocina a un animal utilizando la leche de la propia madre del sacrificado. Pero los sabios judíos ampliaron el precepto, determinando que éste indicaba, el no juntar jamás a ambos elementos, independientemente del parentesco. Siguiendo el razonamiento expresado al comienzo del presente artículo, surge la pregunta: ¿será que existe quizá alguna utilidad médica como resultado de tal prohibición? La respuesta es, en mi opinión, afirmativa y he aquí la posible explicación.
Recordemos que el hierro es un mineral sumamente necesario para el metabolismo corporal. El hierro se encuentra en los glóbulos rojos de la sangre y tiene como función tomar el oxígeno que llega al organismo a través del pulmón. Una vez que el hierro se ha cargado de oxígeno, lo reparte a todas las células del organismo. Así, el hierro almacena y transporta oxígeno, y su escasez produce anemia, la cual es debilitante. En los niños peor aún: debido al crecimiento del cerebro en la infancia, la anemia por deficiencia de hierro tiene como efecto que no llegue suficiente oxígeno a ese órgano, pudiendo resultar un bajo cociente intelectual.
El lector se preguntará ¿qué tiene que ver el hierro con la incógnita planteada: leche-carne-salud? Pues bien, recordemos que la fuente más importante de hierro, es la carne que consumimos. Pero la presencia de leche en el estómago produce inhibición de la absorción de hierro a la sangre. En otras palabras, al encontrarse carne y leche al mismo tiempo en el estómago, la leche inhibe el paso del hierro proveniente de la carne, a la sangre. Este proceso no es insignificante; por ejemplo, actualmente en los EU, la causa más común de anemia en los niños entre 1 y 5 años de edad es la ingesta excesiva de leche de vaca, la cual, como hemos mencionado, obstruye la utilización del hierro ingerido por los niños (antes del año de edad esto no ocurre, pues la leche de pecho materno contiene una sustancia que facilita la absorción de hierro; además, la leche materna es muy rica en hierro así como las «fórmulas» del primer año a pesar de ser éstas generalmente de vaca, tienen agregadas grandes cantidades de hierro y por lo tanto, se absorbe lo suficiente).
Son varias las causas por las cuales la leche inhibe la absorción de hierro. Entre ellas su caseína y sus grandes cantidades de calcio (la leche de vaca tiene 4 veces la cantidad de calcio de leche humana). En un estudio de investigación, Hallberg y colaboradores demostraron que al consumir leche o una malteada junto con una hamburguesa, la absorción de hierro se reducía en un 63%.
Las prohibiciones religiosas judías fueron hechas sin explicaciones, pero tal como dijimos al principio, la ciencia ha demostrado el beneficio de muchas y ahora vemos que en el caso del consumo carne/leche, el provecho está también presente. Pero ¿por qué hacer un dictamen religioso sólo en el caso del hierro y no con otros minerales? Pienso yo que la respuesta es sencilla, ya que el hierro, es considerado el mineral más importante en el metabolismo de los mamíferos. La necesidad de hierro ha sido tan fundamental para la supervivencia del hombre, que existen teorías en que los antropólogos llegan al grado de designarlo como el elemento primordial ¡del que dependió la evolución total del ser humano! En este sentido citaré sólo un ejemplo de la importancia que los científicos le han dado al hierro: En el año de 2002, el Dr. Leonard Shlain publicó el libro Sex, Time and Power: How Women’s Sexuality Shaped Human Evolution (Sexo, Tiempo y Poder: Como la Sexualidad Femenina Moldeó la Evolución Humana) en donde afirma que inclusive, la conducta humana actual, es el resultado de la cantidad de hierro disponible a través de la historia. Schlain explica que la necesidad de hierro fue tan esencial para la supervivencia, que históricamente forzó ciertos comportamientos en la mujer, los cuales fueron determinantes para el resultado actual de relaciones interpersonales entre ellas y el hombre.
He ahí sólo una instancia de por qué el hierro y ningún otro mineral es tenido en tan alta estima. Quizá la importancia fisiológica del hierro fue detectada por los sabios judíos al imponer el mandato leche-carne.

Según esta teoría antropológica, debido a que las mujeres tienen necesidades tan altas de hierro (por menstruar cada mes, por embarazarse y por proveer lactancia), en nuestro pasado evolutivo, la mejor forma de reponer el hierro perdido era obviamente por medio de la ingesta de carne. Pero la mujer, por no ser cazadora, se vio forzada a manipular al hombre por medio de favores sexuales para que le trajera una cena de carne rica en hierro. Esta conducta táctica,
según el Dr. Shlain, fue la que puso en marcha aspectos interpersonales que resultarían en las dimensiones tan complejas existentes hoy, con respecto a la conducta intersexual humana. Así, el deseo femenino de hierro fue el responsable de la evolución de las relaciones interpersonales entre ambos sexos, incluyendo sus relaciones íntimas, las interacciones sociales tan complejas entre ambos, la resolución tan diferente de problemas cotidianos, los diferentes caracteres psicológicos que diferencian al hombre y a la mujer y todos los rasgos que vemos que diferencian a ambos.
Lo que comprueba aún más la tesis carne-leche-hierro es el sorprendente permiso rabínico de ingerir carne casi inmediatamente después de la ingestión de leche, pero el tener que esperar varias horas para ingerir leche después de ingerir carne. Podemos ahora entenderlo puesto que los productos lácteos son rápidamente digeridos y absorbidos por el tracto digestivo y al llegar la carne, después de la leche, esta última ha desaparecido, no encontrando el hierro ningún impedimento para ser absorbido; mientras que la carne, tarda horas en ser digerida y la ingesta de leche en su presencia, resulta en una estancia prolongada de leche en el estómago, resultando en inhibición de la absorción del hierro carnal.
El judaísmo legislativo ha mostrado efectos superlativos en lo que a la salud se refiere y el trinomio carne/leche/hierro es un ejemplo más; si los sabios de antaño tuvieron noción de ese beneficio biológico, jamás lo sabremos.

Daniel Ben Hillel

LOS PERROS
Por: Boaz Fariñas
Hace unos días surgió una pregunta en nuestro grupo de estudio de Torah, ¿Es permitido tener perros en nuestra casa?. Tratare de dar una respuesta a esta pregunta según la diversas opiniones que existen sobre el tema.
Según Rabi Amnon Ytzjak “Un Perro no debe vivir dentro de la casa, hay que hacerle una vivienda fuera, no esta prohibido poseer perros en especial si es guardián o algo por el estilo, pero dentro de la casa. Es sabido que los perros son portadores de un virus que contagia a las mujeres y les provoca esterilidad. Leí una investigación hace 2 años de mujeres estériles y finalmente se descubrió que los perros que viven con ellas les transmite un virus, que cuando ellas los cuidan, los besan, los tocan el virus se transmite y les provoca esterilidad. Hay otras desventajas, pero en líneas generales no esta prohibido tener perros, pero no debe tenerse dentro de la casa. Se debe tener afuera en el patio aparte. Hay otro problema y es que el perro puede asustar a la gente y si alguien llega a la casa y de repentinamente ladra es un grave problema porque causa pesar al prójimo y es algo que hay que prevenir no herir al prójimo”.
Según lo explicado por el Rabi Amnon hay condiciones para tener perros, también la Halaja estipula que luego de tocar al perro hay que hacer Netilat Yadaim, además de que en Shabat el perro es Muktzeh como lo dice Shuljan Aruj cap 308.
El Rabino Rafael Cohen al respecto dice en el libro -Preguntas y Respuestas- Parte II pagina 62:
Hay varias razones por las cuales no es recomendable tener animales domésticos en la casa:
1-. Por orden de la Torah el dueño tiene prohibido comer antes de que haya alimentado a su animal domestico es muy corriente que se transgreda dicha prohibición.
2-. Al tocar un animal impuro es necesario lavarse las manos: especialmente antes de comer, estudiar Torah o rezar.
3-. Esta prohibido mover un animal en Shabat pues se considera Muktzeh, por ello muchos prefieren no tener mascotas en su hogar para evitar dicha prohibición.
4-. Si un perro ladra hasta el punto de asustar a la gente y una mujer encinta aborta a causa de ello, su dueño es responsable del aborto y aparta la Shejinah en Israel.
Vemos que lo que dicen los Rabinos citados hasta ahora citan el inconveniente que hay al respecto del peligro que un perro asuste a las personas siendo esta una transgresión que se le seria contada al dueño del perro.
También el Talmud menciona “El que cría perros es similar al los que crían cerdos” Masejet Baba Kama 80:3.
Todo lo antes leído nos puede generar preguntas ¿Por qué HaShem creo los animales no-puros? ¿Nos debe interesar esos animales?.
La primera respuesta a las preguntas formuladas anteriormente seria, a que la existencia de animales no-puros nos enseña a que podamos regular nuestro comportamiento sabiendo que no todo nos esta permitido.
Respecto a si nos debe interesar los animales no-puros es necesario citar lo dicho por el Rabino David ben Israel sobre el tratado de Taanit, 21ª “Consta que cierta vez, hubo una peste que afectó a los cerdos. Rabí Iehuda, que era uno de los eruditos más importantes, al enterarse, decretó inmediatamente que toda la población ayune, para que el Todopoderoso se apiade de los pobladores, y quite de allí ese flagelo. El sabio movilizó a todos los habitantes del lugar, provocándoles todos las molestias que ocasiona abstenerse de probar alimento, e inclusive agua, durante todo el día, pese a que ningún ser humano había resultado afectado por la epidemia.
El decreto sentenciado por Rabí Iehuda, fue analizado por los sabios que le sucedieron, los cuales se reunieron para averiguar pormenores del asunto. Los presentes se preguntaron: ¿Por qué razón decretó Rabí Iehuda ayuno público?. La respuesta fue: Por una peste que se había propagado entre los cerdos.
Uno de los sabios preguntó: ¿Acaso consideraba Rabí Iehuda que si una especie animal es afectada, eso causará que las demás especies se contagien, provocando peligro a los hombres?.
La respuesta le fue dada de inmediato: “!De ninguna manera¡”. Si se propaga una peste entre los monos, no se decreta ningún ayuno. En caso de contraer las vacas una epidemia, tampoco se sentencia ayuno alguno. Y así se ha de proceder con todas las demás especies animales, ya que no es peligroso para la humanidad que ellos sean alcanzados por pestilencias. Los virus que los afectan, no son peligrosos para los organismos de las personas. (A menos que se consuma su carne, en ese caso si existe riesgo).
La pregunta obvia no tardó en saltar a la mesa de debate: “¿Qué tienen de diferente los cerdos, para que por su causa se deba hacer ayunar a toda la población, para pedir clemencia al Creador por ese flagelo?”. La respuesta a este interrogante fue terminante: “Es necesario ayunar en caso de peste en los cerdos, porque su aparato digestivo es similar al de los humanos”. Por eso, los virus que los atacan, son propensos a contagiar a las personas, a pesar que no consuman su carne.
La sentencia enseñada, llevó al comentarista Tosafot, a deducir: “Si la razón del peligro de contagio en los humanos es, por causa de que el aparato digestivo de los cerdos se asemeja al de los hombres, en ese caso, corresponde decretar ayuno cuando hay una epidemia entre los gentiles”. Su deducción fue aceptada”.
Los perros no nos ladraron cuando salimos de Egipto, por lo cual debemos de demostrar un agradecimiento hacia ellos. De esa manera de actuar de los perros podemos aprender diferentes cosas pero una de las principales seria de dominar lo que decimos para no caer en Lashon Hara al respecto el Rabino Abraham Nahòn “Aquel que habla lashón hará pierde su condición de ser humano y está por debajo de los perros. La Torá nos cuenta que cuando salimos de Egipto de noche, los perros no ladraron (la Torá tiene prevista una recompensa para ellos). Entonces, comenta el Maharal, si los perros que ladran por naturaleza se contuvieron cuanto mas el ser humano a quien se dio la sabiduría y el don de la palabra debería hacer un uso correcto de ella y tener un control absoluto. Cuando no se contiene y deja a los malos instintos que se apoderen de ella su nivel está muy por debajo del de los perros. Ya no se llama ser humano”.
Aunque lo mejor es no poseer animales no-puros según la recomendación hecha por varios Rabinos, de esos animales no puro aprendemos diferentes cosas, a los perros debemos darle la carne Terefah que conseguimos en el campo (Shemot 22:30).

Qué es el mal de ojo?

¿Qué es el mal de ojo?

 

Aquél que tiene un ojo generoso será bendecido. Proverbios 22:9 Existe un «ojo generoso» y un «mal ojo» . Ambos términos han sido utilizados durante muchos milenios y pueden encontrarse en las Escrituras y en el Talmud como indicadores de la medida de un hombre. Abraham fue el paradigma del que posee un «ojo generoso» . Siempre buscaba el bien en los demás y no sentía celos ni odio por sus congéneres. Bilaam, por el contrario, es el epítome de aquél que tiene un «mal ojo» de aquél que siempre busca la falla en los demás y siente celos de los bienes o de la posición de los otros (ver Avot 5:19). El Talmud, al referirse al mal ojo, le adscribe poderes casi místicos. Mirar los bienes ajenos con envidia en los ojos puede hacer que el mal recaiga sobre esa persona. Es por eso que la ley Talmúdica prohíbe construir una casa muy cerca de la otra. La privacidad es muy importante, no sea que vayamos a mirar las posesiones de nuestro vecino con uno ojo envidioso. Los vecinos deben mantener una distancia razonable entre sí, o al menos, las casas deben ser construidas separadas y con cierto espacio entre sí (Bava Batra 3a).

Usualmente el «mal ojo» se entiende como mirar a la otra persona con intención de que le suceda algo malo. También incluye el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito (como si su éxito de alguna manera disminuyera nuestra capacidad para lograr algo en la vida), la mezquindad y demás. El Rebe Najmán enseña que el mal ojo lleva a una aceleración del ritmo respiratorio. De alguna manera, la envidia y la ira generados por el éxito del otro, hacen que uno acelere su ritmo respiratorio (ver Likutey Moharán I, 55:13). Enseña por tanto el Talmud (Sotá 38b), «Debemos darle la copa [de vino, en la bendición] de después de comer a alguien con buen ojo. Así está escrito (Proverbios 22:9), ´Aquél que tiene ojo generoso será bendecido´. No leas solamente ´será bendecido´, sino ´bendecirá…´» . Por el contrario, uno debe tener cuidado de la gente con mirada envidiosa, como advierte el Rey Salomón (Proverbios 23:6), «No compartas pan con [aquél que posee] un mal ojo» . Esto no es meramente una cuestión de superstición. Así como el buen ojo bendice, el mal ojo sustrae. La avaricia es la fuente del poder del mal ojo: cuando uno mira las posesiones de otra persona con avaricia y la otra persona es de alguna manera culpable del mal uso de su dinero o es indigna de la riqueza que posee, puede entonces perder sus bienes, Dios no lo permita. Claramente, el modo en que miramos las posesiones del otro puede despertar el juicio Divino en su contra. De la misma manera, cuando consideramos las posesiones de los otros de manera generosa, podemos, con el mero «mirar de nuestros ojos» , traerles bendiciones. Cuando comprendemos que los ojos son las «ventanas de la mente» , comprendemos entonces la importancia del «mal ojo» . Enseña el Rebe Najmán: La memoria depende de los ojos, como en (Éxodo 13:9), «[Los tefilín serán como] un recordatorio entre tus ojos» . Para cuidar nuestra memoria, debemos primero cuidarnos del mal ojo — de los malos pensamientos sobre los demás, de la envidia y de todas las formas de la negatividad.

El mal ojo no sólo puede dañar a aquél a quien está dirigido, sino también a aquél que lo que esta dirigiendo, incluso en mayor grado. De la misma manera, tener un mal ojo va de la mano con el olvido (Likutey Moharán I, 54:4). Pero no debemos vivir con el temor constante del mal ojo, o de que los demás quieran desearnos algún daño. Enseña el Rebe Najmán que si nos sentimos incapaces de cuidarnos contra el mal ojo, debemos entonces huir de él. Sin embargo, si podemos comprender la esencia del mal ojo, nuestras acciones serán mucho más efectivas: podremos rectificarlo. Por ejemplo, una persona puede tener mal ojo contra la posición social de otra persona. Este mal ojo surge del atributo caído de Maljut (Reinado, que al dañarse lleva a un descenso de la autoestima y a la necesidad de disminuir a los demás para sobresalir). Para corregir este Maljut caído, uno debe tratar de elevar el Maljut de Dios mediante el estudio de la Torá o difundiendo el Nombre de Dios en el mundo. De esta manera, uno demuestra su lealtad a Dios más que a la propia necesidad de auto engrandecimiento. Esto sirve para rectificar en su raíz el mal ojo del Maljut caído (Likutey Moharán I, 54:4).

Las palabras son como flechas, dice el Salmista, y como carbones que arden lentamente.
Como flechas, explica el Midrash, pues el hombre está de pie en un lugar y sus palabras pueden arruinar y causar estragos a otra vida, a muchos kilómetros de distancia.
Y como un carbón cuya superficie exterior se ha extinguido pero cuyos restos interiores están aun en llamas, así también las palabras malévolas continúan trabajando y causando daño mucho después de que su efecto externo se ha evaporado.
Lo mismo, claro, en el sentido positivo: una palabra de alabanza, una palabra de estímulo es tan buena como si fuese un hecho en la realidad espiritual del Alma.
Incluso antes de que una palabra buena haya derivado en un hecho bueno, ya ha tenido un efecto profundo y duradero en nuestro estado interno y nuestro mundo.

ERA CULPABLE JACOB de engañar a su padre?

Clase semanal rabino Shmuley la Parashá

(Traducción por software))

Una transcripción no editada, adaptado por Daniel Abraham

En memoria de Machla Dabakarov, la madre del amigo Cerrar el rabino Shmuley, que falleció recientemente

 

En la parashá de esta semana de Toldos, se nos da una introducción a Isaac y se casó con Rebecca es la vida que comienza en Génesis 25:19. Se nos dice que después de años de no poder tener hijos, Rebecca finalmente es capaz de concebir. Sin embargo, los gemelos que ella está llevando parecen estar peleando dentro de su mismo vientre. Esto en gran medida la perturba. Nuestros sabios judíos explican que cuando ella pasaba por una casa de la idolatría, ella se sentiría patadas y agitación, como si el niño dentro de ella estaba tratando de salir. Cuando pasaba por una casa dedicada a Dios, lo mismo ocurriría. El pasaje continúa diciendo que a causa de estos extraños dolores del embarazo, Rebecca fue a buscar la palabra de Dios sobre este asunto. ¿Y ahora qué exactamente le preocupa mucho sobre todo esto? La respuesta es que Rebecca, sin saber que ella estaba embarazada de gemelos, temía que iba a tener un hijo que no tenían los verdaderos valores e identidad. Por el contrario, ella sospechaba que su hijo se convertiría en un hombre que estaría dispuesto a comprometer todo lo que estaba para dar cabida a cualquier ambiente, se encontró in Ella pensó que él iba a ser algo parecido a un gurú de hoy en día PR. Alguien que puede tomar cualquier defecto de carácter y hacerlo girar en una virtud. Él es un hombre sin lealtad a nada ni a nadie. Este tipo de personalidad también termina viviendo como un camaleón. Él puede ser el que tiene que ser para adaptarse al momento. Cuando él está cerca cristianos, alaba a Jesús, cuando está con los mormones, habla de Joseph Smith. En una convención de derechos de los homosexuales que apoya el matrimonio gay. Frente a los demás, dice el matrimonio es sólo entre un hombre y una mujer. Él es un hombre sin columna vertebral y sin valores. Él es el político final. Y es esta cualidad la que hace que tantas personas en nuestro país a desconfiar de los candidatos a cargos políticos.

Rebecca tenía una visión muy interesados en este aspecto de la naturaleza humana. Ella comprendió que sería mejor si su hijo tenía algún sistema de valor de la base que era cierto que, aunque fuera algo tan moralmente repugnante como la idolatría. Se dio cuenta de que los individuos que poseen la convicción interior de que ser fiel a sus creencias, puede en algún momento se trajo de vuelta a la senda de la rectitud. Pero una persona que no tiene lealtades a ningún principio o ideologías, rara vez pueden ser influenciadas para vivir una vida singularmente dedicado a la voluntad de Dios. Esta misma idea se expresó en forma sucinta en la exhortación de Elías a los israelitas de su tiempo. La mayoría de los israelitas en ese momento no tenía fidelidad a cualquier deidad uno. Ellos adoraban al Dios de la Torá, y al mismo tiempo adorar a los dioses de los antiguos cananeos, uno de los cuales era la deidad conocida como Baal. Elías suplicó a la gente, «¿Cuánto tiempo va a vacilar entre dos pensamientos? Si el Señor es Dios, seguidle a él, pero si Baal es Dios seguidle a él «entendió Elías que los hombres de convicciones se puede razonar, pero los hombres sin lealtad no se puede confiar. De hecho, una de las críticas del judaísmo del Nuevo Testamento es la declaración orgullosa de Pablo de su método de hacer proselitismo del cristianismo. «Aunque soy libre y no pertenecen a nadie, me he hecho esclavo de todos, para ganar a tantos como sea posible. Para los Judios me volví como un Judio, para ganar los Judios. A las de la ley me volví como una virtud de la ley, con el fin de ganar a los que conforme a la ley. Para aquellos que no tienen la ley me volví como los que no tienen la ley a fin de ganar los que están sin ley. Entre los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. «Compromiso declarado de Pablo a fingir diferentes estilos de vida se ve en el pensamiento judío como una falta más que una virtud. Los hombres que engañan o compromiso sobre sus verdaderas creencias, incluso de lo que perciben como un propósito noble, nunca será completamente fiables para decir la verdad o actuar en consecuencia.

Este rasgo del carácter de abandono de los valores de las unidades es uno de los mayores retos que nuestros jóvenes se enfrentan hoy en día. Con el fin de ser aceptado en un grupo de amigos, es tan común que los niños a ceder a cualquier moda o estilo de vida culturales es muy popular en ese momento. En mi libro 10 conversaciones que necesitamos tener con sus hijos, he escrito sobre el fenómeno de la natación juvenil con la marea de la presión de sus compañeros, abandonando a su moral para la aceptación social. La única forma segura de combatir esto es si los padres asumen la responsabilidad de inculcar en sus hijos una identidad interior y darles la fuerza para defender lo que ellos saben que es correcto. Los propios padres también deben trabajar constantemente en sus propios valores para asegurarse de que son un ejemplo para sus hijos en este sentido. Una de mis metas como rabino en la Universidad de Oxford fue para ayudar a facilitar las experiencias hermosas de la tradición judía por la que muchos estudiantes no practicantes que asisten allí. Al mismo tiempo, también trabajó para asegurar que los que vinieron a Oxford a vivir una forma de vida judía que seguir por ese camino.

Lo que he encontrado es que cuando no defender nuestros valores, y cuando nos abstenemos de ofrecer una opinión por lo que puedan pensar los demás, corremos el riesgo de convertirse en gente muy aburrida. Y no sólo eso, sino por temor a expresar lo que verdaderamente creen en el mal tiene una abertura para echar raíces. Cada uno de nosotros se le da un regalo único para contribuir a la vida de los demás. Cuando borramos ese don con el fin de ser aceptados, nos convertimos en personas muy suave, y limitar el impacto positivo que estamos destinados a tener en nuestro entorno. Y es debido a esta realidad que ahora podemos comprender el alivio de Rebeca cuando supo que había dos individuos separados en su vientre. Sabía que estarían dispuestos a tener muy diametralmente opuestas. Pero ella estaba feliz de saber que iban a tener el coraje de representar algo, y que iba a vivir de acuerdo con sus convicciones. Esto le dio esperanza de que algún día podrían ser tanto moral, honrado hombre de los ojos de Dios.

Sin embargo, es al parecer irónico que después el temor de que ella daría a luz a un niño sin espinas, moralmente ambivalente, Rebeca en un momento posterior alentar a su hijo Jacob para pretender ser alguien que no lo es. Esto ocurrió en lo que respecta a los acontecimientos que rodearon la bendición de Isaac de los primogénitos, como se describe en el Génesis, capítulo 27. Rebecca escucha Isaac instruir a sus hijo mayor, Esaú para atrapar a un animal y lo preparan una deliciosa comida. Isaac entonces comer, estar en un estado de alegría, y dar a Esaú la bendición del primogénito. Rebecca sabe que la visión de Isaac se ha debilitado con la edad, y su mando Jacob para hacerse pasar por su hermano mayor, dos para recibir esta gran bendición de Isaac ha preparado. Este evento en la Biblia ha sido, lamentablemente, usada históricamente para promover un rabioso antisemita estereotipo. El cristianismo que apunte a este evento en la Biblia como el paradigma de lo que creían era el Judio connivencia, engañosas. Juzgaron y denunciaron Jacob para engañar a su anciano padre para que le diera algo que no merecía. Sorprendentemente, esta condena de las acciones de Jacob viene de nada menos que una autoridad como el rabino Harold Kushner, que es un querido amigo mío y un gran hombre. En el libro del rabino Kushner vivir una vida lo que importa, que critica severamente las acciones de Jacob durante estos eventos. Acusa a Jacob de participar en el engaño y el engaño para su propio beneficio personal. Él escribe que más tarde en la vida de Jacob madura y se da cuenta de la insensatez de sus acciones pasadas. El rabino Kushner incluso afirma que con el tiempo Jacob es pagado por sus acciones traicioneras, cuando sus propios hijos engañarlo acerca de la muerte de José.

Tengo que discrepar fuertemente con la interpretación que el rabino Kushner. Yo creo que hay algo mucho más profundo ocurre en esta historia. La Torá dice claramente que amó Isaac a Esaú, y Rebeca amaba a Jacob. Sin embargo, leemos que Esaú era un cazador y un hombre del campo, y que la mujer se casó con malos amargada vida de sus padres. Isaac y Rebeca sabía que había algo malo en el comportamiento de su hijo. Una adecuada educación y el estilo de crianza necesarias para elevar Esaú como un individuo en posición vertical, temeroso de Dios, sin duda llevado a numerosos desacuerdos y discordia general en el hogar. Rebecca ha tratado de Isaac entender que su indulgencia, pasivo no estaba funcionando, y que su hijo se estaba convirtiendo en un hombre violento y matón. Pero Isaac podría ser convencido de este hecho. Hay un término en psicología se conoce como disonancia cognitiva, mediante el cual una persona puede experimentar dolor e incomodidad cuando la celebración de dos ideas en conflicto. Muchas veces en esta situación, la mente de una persona opta por negar la realidad, en un esfuerzo para evadir estos sentimientos negativos. La actitud de Isaac hacia Esaú ejemplifica este fenómeno psicológico. Estaba cegado por su amor por su hijo, y no era capaz de ver la verdad acerca de él. Él razonó que Esaú era una persona de buen corazón, y que en algún momento iba a crecer fuera de sus rasgos negativos. Como padres, nosotros mismos muchas veces esta experiencia. Llegamos a ser molesto a un maestro que nos dice que nuestro hijo ha estado actuando. Podríamos ignorar evidentes señales de advertencia en el comportamiento de nuestros hijos todos los días. Esta negación de la realidad proporciona un alivio temporal a los problemas de la crianza de los hijos, pero puede tener consecuencias imprevistas en la vida adulta de nuestros hijos.

Sin embargo, incluso en circunstancias extremas, hay esperanza de que un joven se puede establecer en el camino correcto. Cuando Rebecca ve la última oportunidad de corregir lo que había ido tan mal con su hijo, ella sabe lo que tiene que hacer. Ella no tiene la intención de engañar a su marido cuando ella se viste a Jacob como Esaú. Ella sólo espera que abra los ojos a la verdad. Plan de Rebecca tiene éxito, y Jacob recibe la bendición de primogénito. Rápidamente sale de delante de su padre, Esaú y poco después entra en la habitación. Cuando Isaac descubre el engaño, se estremece con un gran temor. En este momento, Isaac está en shock en cuanto a lo que ha descubierto. Se entiende que si la presencia divina se apoyaba en él específicamente para bendecir a Jacob, Jacob entonces era su heredero espiritual que le corresponde desde el principio. Al mismo tiempo, Isaac se da cuenta de que si era tan fácil de engañar por Jacob, entonces tal vez había sido engañado acerca de Esaú también. A la altura de la desesperación de Esaú, que incluso confiesa que innoblemente vendió su primogenitura a su hermano Jacob. Isaac Finalmente se ha descubierto la verdad de que Rebecca tan desesperadamente trató de transmitir a él todos estos años.

Este es el momento doloroso de la conciencia de que nosotros como padres a veces pueden surgir cuando te das cuenta de que nuestros hijos han desarrollado malos hábitos y rasgos de carácter. Es aún más doloroso cuando nuestros hijos han aprendido estas cualidades de nuestro propio comportamiento. Nos podría haber usado lenguaje obsceno cuando está alterado en el teléfono, sólo para descubrir que nuestros hijos ahora están diciendo las mismas palabras. Es posible que hayamos llegado furioso y le gritó a alguien, sólo para descubrir que nuestros hijos han aprendido a montar en cólera cuando las cosas no salen como quieren. Es posible que hayamos sido falsas o promesas incumplidas en el pasado, sólo para ver que nuestros hijos están haciendo lo mismo. Estas epifanías son atroces, y sin embargo el conocimiento de estas verdades es la única esperanza para su rectificación.

A la conclusión de esta historia, descubrimos que Isaac no está enojado con Jacob. Se da cuenta de que la única persona que realmente ha engañado todo el tiempo es él mismo. Él ve que Esaú se ha desarrollado rasgos verdaderamente malos que se han convertido en profundamente arraigada en su carácter, y no está destinado a ser el futuro patriarca de la nación elegida de Dios. Para disipar cualquier duda en cuanto a los sentimientos verdaderos de Isaac, de Jacob que él llama una segunda vez y lo bendice de nuevo. Él lo reconoce sus errores del pasado, y Jacob y Rebeca, gracias por ayudar a liberarlo de las garras de la negación. Aunque el pasado no puede ser alterado, por lo menos ahora los destinos de Jacob, Esaú, y el pueblo judío se mostró prometedor futuro para la redención. Que todos aprendamos de las acciones valientes de nuestros antepasados, que nos enseñó a ser fieles a nuestra moral y los valores, para ser honestos con nosotros mismos, y estar siempre abiertos a la verdad por el bien de nuestros hijos el bienestar.

 

 

La Toráh emplea a veces las palabras «hijo» e «hija» con el sentido de «nieto» y «nieta». Sarah, que la tradición asimilia a Ytzjak, hija de Jaran era, efectivamente, la nieta de Teraj y la sobrina de Abraham. Najmanides condena aquí severamente la conducta del Patriarca, a quien acusa de haber puesto en peligro la vida de su mujer por segunda vez. Poco importa, dice, que Abraham haya dicho o no la verdad al declarar que Sarah era hermana suya. El caso es que ocultó un hecho fundamental: que era también su esposa.

La Toráh nos refiere a menudo los defectos y las virtudes de sus heroes con total objetividad. No trata en absoluto de silenciar sus debilidades y errores. Sin embargo, el valor moral de nuestros grandes personajes tanajicos no sufre por ello ningún menoscabo,[ como intentan las otras religiones que incluso critican, juzgan, condenan o ridiculizan al personaje], sino que, por el contrario, el impacto que tiene sobre nosotros es aún mayo. Si fueran seres perfectos, creeriamos que están dotados de una naturaleza diferente de la nuestra. Pensaríamos que sus virtudes proceden de un tipo de personalidad superior, exento de pasiones y de luchas internas; por lo tanto, no podríamos atribuirlas al mérito de estas personas ni considerarlas a ellas como modelos a imitar.
Son precisamente los errores de un Moshe, sus arranques de cólera; por ejemplo los que confieren a su modestia su inestimable valor. En efecto, gracias a ellos, podemos considerar esta modestia como el resultado de un esfuerzo de voluntad y de autodisciplina que debemos imitar, porque estamos capacitados para imitarlo. (Rabí S.R.Hirsch)

 

 

Bereshit/Génesis 3,11

«asumieron que estaban desnudos». Leemos en 2,25 que estaban desnudos pero que no se avergonzaban, en cambio ahora -después de haber comido del fruto del Árbol del Conocimiento- cuando fue incorporado el concepto del bien y del mal que se manifiesta en la vergüenza que experimentan uno ante el otro, y por eso se cubren. El cuerpo se avergüenza ante el alma porque sabe que sólo puede ofrecer lo perecedero, y el alma se avergüenza ante el cuerpo por haber cedido a la tentación. La vergüenza es una manifestación natural del choque esencia-apariencia. Cuando logres que tu cuerpo y alma estén embarcados en un mismo y único objetivo según lineamientos legítimos -legitimidad que sólo la Toráh puede brindar merced a su origen divino y su carácter de imperecedera que aquel le otorga- desarrollarás un genuino sentimiento de dignidad personal al saberte un ser integro, capaz de cumplir su Misión en este mundo.

Adam fue producto directo de la mano de Hashem. Ningún otro ser humano ha de gozar de semejante status. No obstante, sucumbió a la única tentación que tenía ante si. En aquel momento, todo el objetivo de su vida era abstenerse del fruto prohibido, pero no pudo. El mensaje es elocuente: la complejidad de los desafíos a superar es directamente proporcional al grado de relación que guardan con el sentido de la vida: cuanto mayores sean tus desafíos, mayor será el grado de relación de tales desafíos con el sentido de tu existencia. No lo dudes: Si deseas conocer el porqué de tu existencia, busca la respuesta en los desafíos y tentaciones que debes enfrentar. (nota a Bereshit 3) Torat Emet

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