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La Cabaña Rústica

¿Debería la persona tratar de cambiar el comportamiento de su pareja, aunque sea en beneficio de esta última?

Con el favor de Di-s, la siguiente anécdota Jasídica nos suministra la respuesta:

El Baal Shem Tov y uno de sus discípulos más jóvenes paseaban por el bosque en las afueras de su pintoresca ciudad natal Medziboz, en Ucrania central. El joven discípulo estaba por casarse la semana próxima. El Baal Shem Tov, por medio de su única y magnífica sabiduría, enseñaba a este joven discípulo algunas lecciones importantes que representan la clave para una vida conyugal exitosa y un hogar rebosante de alegría.

El Baal Shem Tov recogió una rama seca de madera de haya, la cual utilizó como bastón. Unos minutos después, señaló un hongo venenoso gigante que se había podrido debajo de una pila de hojas secas del árbol de haya. Le señaló a su discípulo que se acercara y lo vea de cerca. Cuando el joven se dobló para observar el hongo podrido, el Baal Shem Tov comenzó a hurgarlo con el palo que tenía en la mano. El hongo podrido soltó un olor intolerable y el joven se retorció de disgusto. “¡Rabi! ¡Eso huele horrible!”.

Una sonrisa de sabiduría iluminó el rostro santo del Baal Shem Tov. “Hijo mío, ¿entiendes la lección que el Creador quiere enseñarnos por medio de este hongo putrefacto?”

El perplejo joven se encogió de hombros y movió la cabeza de lado a lado. “No, Rabi. No lo entiendo”.

Explicó el Baal Shem Tov: “Mientras no escudriñamos y hurgoneamos el hongo, este solo formaba parte del hermoso y aromático bosque. En cuanto comenzamos a entremeternos y sondear, estimulamos su nauseabundo olor. Lo mismo sucede con el alma humana; mientras no escudriñamos o sondeamos las almas de los demás, poseen el dulce olor de las creaciones del Todopoderoso. Pero en cuanto empezamos a hurgonear, despertamos su lado negativo, su mal olor, lo cual constituye una denigración de dicha alma, tanto en el Cielo como en la Tierra”.

“¿Qué significa hurgonear un alma?”, preguntó el joven.

“La crítica”, respondió el Baal Shem Tov. “La crítica denigra el alma”

Entonces, el Baal Shem Tov le dijo a su joven discípulo que tuviera cuidado en aplicar esta lección en su nueva vida conyugal y que nunca critique a su esposa.

“¿No es la rol del esposo – especialmente el que estudia Torá – ayudar a moldear el carácter de su esposa?”

El Baal Shem Tov se abstuvo de responder, en silencio y tomados del brazo caminaron durante otros diez o quince minutos hasta que llegaron a un espacio despejado en el bosque. Un fornido leñador ucraniano construía una cabaña rústica. Curiosamente, ni picó, ni planificó los troncos, sino que los utilizó en su estado natural. Hablando un ruso perfecto, el Baal Shem Tov saludó al campesino con un amistoso: “Buenos días”. Luego preguntó al campesino porque este último no retiró la corteza de los troncos que sirven de paredes de la cabaña.

“¡Ah, eso es muy sencillo!”, respondió el fornido medio destentado leñador, ansioso de demostrar sus conocimientos. “La corteza es un magnifico aislante, que ayuda a mantener la cabaña caliente en el invierno y fresca en el verano. Además su savia natural sirve para unir los troncos, haciendo la cabaña mucho más fuerte”.

Las venas en los brazos del fornido leñador sobresalían mientras hacía fuerza para levantar un gran tronco que recostó encima de otro. Un nudoso tocón en el tronco de arriba interfería para pegar los dos troncos. En lugar de cortar el tocón, el leñador tomó su hacha y un filoso cuchillo trinchante, y talló una hendidura en el tronco inferior. Entonces, los dos troncos quedaron bien unidos y seguros. Gotas de sudor resbalaban por el feliz rostro del leñador; quien orgulloso, declaró: “¡Ni la tormenta más fuerte podrá separar estos dos troncos!”

Sabiamente, el Baal Shem Tov preguntó al leñador una importante pregunta: “Aún así, amigo mío, ¿por qué te tomaste todo el trabajo de tallar una hendidura en el tronco inferior? ¿No hubiese sido más fácil cortar con tu hacha el resto sobresaliente del tronco de arriba?”

El leñador rió ante la aparente ignorancia del Rabi de un principio tan simple conocido por cualquier leñador. “¡Cuando tratamos de cortar una protuberancia nudosa, termina rompiendo todo el tronco! ¿Quién quiere arruinar tan hermoso tronco por un pequeño trozo remanente? Es más seguro y fácil dejarlo como está y tallar una hendidura para encajarlo en el tronco inferior…”

El Baal Shem Tov y su discípulo siguieron su camino. “Usted me preguntó si la función del hombre es ayudar a moldear el carácter de su esposa; ¿Intentó cortar el leñador el tocón del tronco?”

“No”, respondió el joven.

“¿Por qué?, presionó el Baal Shem Tov.

“Porque lo habría partido o quebrado arruinando todo el tronco”.

“Precisamente”, respondió el Baal Shem Tov. “Nuestra pareja se asemeja a un tronco robusto. Igual como cada tronco tiene protuberancias en distintos lugares, nosotros tenemos nuestros defectos. Aún así es más fácil y seguro que nosotros como esposos nos adaptemos a los pequeños defectos de nuestras esposas en lugar de tratar de desarraigarlos con críticas y comentarios dolorosos. La crítica es capaz de romper cualquier matrimonio; entonces, ¿qué ganamos?

* * *

Repetidas veces, he visto fuertes relaciones y matrimonios que estaban a punto de romperse dar un giro impresionante simplemente tras haber implementado el sencillo pero admirable consejo del Baal Shem Tov y su nieto Rabi Najman de Breslev. ¡No critiques!

…….porque necesitamos el mejor juicio cuando tenemos que confrontar los deseos materialistas de ego en el campo de batalla de las ilusiones: “Y será, cuando te acerques a la batalla, que el kohen [sumo sacerdote] se acercará, y hablará al pueblo” (20:2); y este discernimiento también nos recuerda que cuando vivimos en los caminos de Amor, el Amor de Dios también lucha en nuestras guerras para liberarnos de los apegos a las fantasías e ilusiones de ego: “Porque el Eterno tu Dios es quien va contigo, a luchar por ti contra tus enemigos, para salvarte” (20:4) ya que Él es nuestro único Redentor de las trampas de las ilusiones que creamos con nuestro sentimiento de carencia. Estas guerras y batallas se tratan de recuperar Amor en cada aspecto de nuestra vida, Amor como nuestra Esencia e identidad. Para entronizar Amor en todas las dimensiones de la conciencia primero debemos trabajar con los rasgos que nos tienen cautivos en las tinieblas de pensamientos negativos, emociones destructivas, sentimientos dañinos, bajas pasiones e instintos sin control.

Estos rasgos son las ciudades que representan nuestras creencias e ideologías erróneas, malos hábitos, y tendencias negativas fuera de control. Tenemos que enfrentarlos no necesariamente como enemigos mortales que debemos destruir, sino como rasgos que podemos transformar o reencaminar como cualidades positivas y constructivas que sean atributos de Amor: “Cuando te acerques a una ciudad para combatir contra ella, deberás proponer paz a ella. Y será, si ella te responde con paz, y se abre a ti, entonces será [que] toda la gente que se encuentre en ella te dará tributo, y ellos te servirán” (20:10-11), y debemos ser persistentes hasta que refinemos esos rasgos lo suficiente para convertirse en parte de nuestra fortaleza intelectual, mental, emocional y física: “(…) y construirás barricadas contra la ciudad que te haga guerra, hasta que quede sometida” (20:20)

Publicado por Ariel Ben Avraham

Armonia marital 

Por lo general, quienes viven en armonía con su cónyuge, tienen su estrategia secreta. Saben cómo sacar a relucir las mejores características de su pareja y cómo evitar las confrontaciones. Posiblemente hayan aprendido estas técnicas observando a sus padres, a través de libros, asistiendo a cursos, estudiando la Torá (¡la fuente de toda la sabiduría!) o quizás traigan desde la cuna el don de la paciencia y la madurez. Cualquiera sea la fuente de su conocimiento, tienen la habilidad de aplicar la estrategia correcta en el momento indicado. Una de las estrategias que se elogian en el Talmud es la de mantener la boca cerrada ante lo que puede ser tomado como una provocación.

En efecto, el Talmud nos dice que quien es capaz de lograr esta proeza, merece “una recompensa que es más brillante que el sol”; y tengamos presente que este comentario proviene de una fuente que pocas veces hace mención a recompensas específicas por nuestras acciones en este mundo. Si bien no sabemos exactamente qué tipo de recompensa espiritual es “más brillante que el sol”, sí sabemos que su luminosidad no se parece a nada que hayamos experimentado en nuestra vida.

LA PRUEBA

Está claro que todos queremos triunfar en el fortalecimiento y la reafirmación de la armonía marital. El tema es cómo lograrlo. Por ejemplo, cómo podemos quedarnos en silencio ante una provocación. Y, digamos de paso, que el silencio sanador del que hablamos no es el silencio glacial, de retraimiento que puede durar horas, días o semanas después de una discusión. Mejor dicho, es el silencio momentáneo con el que rechazamos dar una respuesta, herir de la misma manera. Es un breve silencio en el cual una persona se autocensura para evitar infligir un daño y, minutos después, retoma la comunicación habitual, afectuosa. Es un silencio pasajero, cuyo objetivo es restaurar y/o mantener la paz.

Y, aunque parezca que es algo sencillo de hacer, simplemente mantener los labios herméticamente cerrados, es muy difícil al aumentar el nivel de adrenalina. Cuando nos sentimos como si nos hubieran dado un golpe en el estómago o una puñalada con un cuchillo puntiagudo; cuando nos sentimos amenazados, disminuidos, atacados o de alguna forma heridos: es muy difícil mantener los labios herméticamente cerrados durante esos pocos minutos. En realidad, esas palabras hirientes parecen pasar velozmente por la boca con voluntad propia, sin permiso. Tienen su propio programa para defenderse contra “el enemigo”. Apenas están bajo el control consciente. Su energía proviene del hemisferio derecho del cerebro, el centro emocional, subconsciente.

Poco después, cuando el hemisferio izquierdo del cerebro vuelve a estar conectado, la fría lógica reevalúa la escena con una variedad de opciones maduras que podrían y deberían haber sido aplicadas. Sin embargo, en el momento de la amenaza, estas opciones generalmente no están disponibles. Es como si estuviéramos operando con un “cerebro dividido”, siendo el hemisferio derecho del cerebro el que domina temporalmente.

 

PASANDO LA PRUEBA

El problema en sí mismo apunta a la solución. Necesitamos que el hemisferio derecho del cerebro disponga del cuadro completo en el instante en que éste lo necesita, es decir, en el momento del enojo. Analicemos acá dos maneras de llegar a esta solución. Una es, según las enseñanzas del Ramban (Najmanides), el gran sabio del medioevo, programar por adelantado el hemisferio derecho del cerebro.

El Ramban, en su famoso testamento ético (la Iggéret HaRambán), nos dice que nos imaginemos a nosotros mismos actuando de la manera que quisiéramos hacerlo cuando se nos provoca. Las imágenes son el campo de acción del hemisferio derecho del cerebro. Mediante la instalación de la imagen adecuada en ese lugar, hay muchas más probabilidades de acceder al programa cuando se esté bajo estrés. Después de todo, es el estrés el que gatillará al hemisferio derecho del cerebro para que empiece a actuar.

El Ramban nos aconseja generar las provocaciones repetitivas que se producen en nuestras relaciones con las respuestas deseables (es decir, quedarnos en silencio) y diariamente ‘pasar las películas’ en nuestra mente para que las podamos recuperar en el momento necesario. La segunda estrategia para informar a nuestro hemisferio derecho del cerebro es la estimulación bilateral. La estimulación bilateral del cerebro permite que la información contenida en el hemisferio derecho fluya hacia el hemisferio izquierdo en momentos de estrés. Normalmente, ingresamos en el modo de “cerebro dividido” cuando circulan las hormonas del estrés. Esto desencadena las respuestas primitivas, con base en las emociones que se originan en el hemisferio derecho del cerebro (es decir, insultar, atacar, aplicar conductas de agresión).

Sin embargo, si cuando percibimos un ataque, golpeamos suavemente y en forma alternada sobre cada uno de los costados de nuestro cuerpo, podremos poner en marcha un intercambio de información entre los dos hemisferios del cerebro. Esto podría ser logrado manteniendo las manos sobre los costados del cuerpo e ir golpeando suavemente con el dedo índice derecho sobre la cadera derecha, seguido por ir golpeando suavemente con el índice izquierdo sobre la cadera izquierda y continuar con este movimiento alternante en forma disimulada mientras nuestra pareja dice o hace algo que nos resulta provocador.

La estimulación izquierda-derecha también puede ser lograda de muchas otras maneras: apretando los dedos del pie derecho y luego los del izquierdo o, con la boca cerrada, ir moviendo la lengua de tocar los dientes del lado derecho y luego los del izquierdo. El resultado es que lainformación del hemisferio derecho del cerebro influirá sobre el funcionamiento del hemisferio izquierdo. El hemisferio izquierdo sabe, por ejemplo, que guardar silencio es un imperativo espiritual crucial con formidables ramificaciones positivas.

También sabe que nuestro cónyuge no es nuestro enemigo y que, en realidad, el tema actual podrá ser resuelto cuando las cosas se calmen. Está al tanto de una variedad de información que puede enviar inmediatamente al hemisferio derecho del cerebro, impidiendo así el influjo habitual de la reacción química de urgencia que gatilla el funcionamiento del hemisferio derecho del cerebro. El corazón permanecerá en calma y será fácil quedarse unos minutos en silencio.

 

LA PAUSA QUE REFRESCA

Unos pocos momentos de silencio pueden lograr maravillas. Este silencio cumple con la 

mitzvá de buscar activamente la paz al impedir que sigamos arrojando leños al fuego del enojo. Además de no agravar un episodio, también reduce las tensiones inyectando un calmo control en la comunicación. Nos ayuda a restaurar y mantener un hogar pacífico.

Y, si bien podemos pensar que nuestro comportamiento personal diario es un hecho sin importancia, nada puede estar más lejos de la verdad. Las filmadoras “que van creando nuestro video personal” están funcionando todo el tiempo y esas imágenes son las que nos acompañarán al día del juicio en el Mundo de la Verdad. Registran constantemente cada uno de los momentos de nuestra existencia y transmiten la imagen a la Corte Celestial, donde se hará su revisión.

Más aún, nuestros Sabios enseñan que nuestra capacidad para buscar activamente la paz a través del control tiene efectos cósmicos. Cuando un cónyuge, en la privacidad de una cocina consigue mantener la paz, D-os cambia los acontecimientos mundiales. El pueblo judío y el mundo en su conjunto pueden llegar a experimentar mayor paz por la conducta de esta persona en particular. Cada uno de nosotros debería percibirse como “el punto clave”, aquel cuyas acciones en un determinado momento pueden hacer inclinar la balanza de la misericordia Divina. El mundo en su totalidad es juzgado en base a nuestro empeño personal. No hay otro lugar en que el desafío sea mayor que dentro de nuestro propio círculo familiar y, en especial, dentro de nuestra dinámica conyugal.

Sí, el silencio realmente vale oro

Sara Chana Radcliffe

Las emociones por naturaleza son efímeras,no son duraderas ,lo que si perdura son las acciones inspiradas por las emociones que a su vez continúan el ciclo más alla, inspirando emociones más profundas, en otras palabras debes hacer algo con tus sentimientos, tus manos deben moldear tu corazón.

Rabbi Shmuley Boteach

(colaboración Lissette Baez)

Almas gemelas

Antes de venir a esta tierra, cada alma y cada espíritu se componen de un hombre y una mujer unidos en un simple ser.
Al venir abajo, a la tierra, estas dos mitades son separadas y enviadas a animar en dos cuerpos diferentes. Cuando llega el tiempo del casamiento, Di-s los une como antes, y ellos otra vez vuelven a ser un alma y un cuerpo. Pero esta unión depende de la vida de un hombre y de la manera en que
él vive, si ha vivido una vida pura y piadosa.

La unión de dos mitades de un alma es inevitable, pero el momento depende de tu nivel de espiritualidad. Cuando el momento es el indicado, las verdaderas almas gemelas se encuentran a sí mismas incluso si un mundo las separa; ya sea físicamente, que se encuentren en lados opuestos del planeta, o espiritualmente, con estilos de vida y formaciones diferentes.

Debes tener la valentía para seguir creciendo y puedas conocer (o seguir conociendo) la bendición de la unicidad.

Tres Razones Para Honrar A Tus Padres

El nombre de este mes, Av, significa “padre”. Este es el mes para conectarse con nuestros padres (padre y madre) y honrarlos.

“Honrar a tu padre y a tu madre…” es el quinto de los Diez Mandamientos. Los sabios enseñan que Dios ha puesto el honor de nuestros padres antes incluso de Su propio honor.

¿Por qué honrar a nuestros padres es una mitzvá tan grande? Se dan tres razones:

1. Han hecho tanto por mí…. Sin ellos no estaríamos aquí, por no mencionar el interminable esfuerzo e inversión de recursos que pusieron en mi formación.

2. Honrar a mis padres es reconocer, fortalecer y arraigar profundamente en mi conciencia la tradición judía que me heredaron, ya que esta tradición desciende y se desarrolla de generación en generación.

3. Honrar a mis padres es en esencia honrar a Dios, porque Su Luz Infinita –el poder de la procreación– se invistió en ellos cuando me concibieron. Ellos reflejan para mí la presencia del Creador Todopoderoso.

En el Zohar encontramos que “Israel, la Torá, y el Santo bendito sea Él son uno”. Las tres razones para honrar a los padres, según el orden anterior, corresponde a Israel, la Torá, y Dios, respectivamente.

La primera razón es que mis padres merecen que los honre de la misma manera que cualquier persona que me haya brindado bondad y amor. Al honrar a mis padres les expreso mi más sincero agradecimiento. Ellos representan para mí el ideal de la devoción de un alma por la otra. Y consecuentemente reflejan en mi conciencia la esencia de mi pueblo, Israel, de quien se dice, “Todo Israel son amigos”. En este sentido, honrar a mis padres es honrar a Israel, el pueblo al que pertenecen. De acuerdo con esta razón, la mitzvá de honrar a los padres es una mitzvá “entre hombre y hombre”.

La segunda razón corresponde claramente a la Torá. De acuerdo a esta, veo a mis padres como un enlace (el enlace más próximo a mí) en la cadena de la tradición de la Torá desde nuestros patriarcas, Abraham, Itzjak y Iaakov, hasta el presente. En hebreo las palabras “padre” (הורה‪‬‪‬‪‬‪‬, horé) y Torá (תורה‪‬‪‬‪‬‪‬) son afines. Un padre de familia es, pues, aquel que me entrega la Torá.

La tercera razón corresponde a Dios, quien invistió Su Luz Infinita en mis padres cuando me concibieron y todavía puede ser vista como presente en ellos. De acuerdo a esto, la mitzvá de honrar a los padres es una mitzvá “entre el hombre y Dios”. Veo a mis padres y veo la Divinidad reflejada en ellos. Y así, al honrar a mis padres en el plano físico, en cierto sentido adoro a mi Creador, mi Padre Celestial, en el plano espiritual. Sólo un alma judía es capaz de hacer esta distinción, sin caer en lo que podría ser equivalente a la idolatría, adorar a nuestros padres físicos, Dios lo prohíba. Es por eso que, según esta opinión, honrar a nuestros padres no es uno de los siete mandamientos para los hijos de Noaj otorgados a toda la humanidad, aunque sin duda es uno de los atributos más loables de cualquier ser humano. De hecho, los sabios traen el mejor ejemplo de honrar a los padres en la historia de Dama ben Natina, un no-judío (pero que al final tomó una piedra de la tumba de su padre y la erigió como un ídolo).

El dolor es un aviso

BS”D

Cuando nos sucede algo que nos parece doloroso, debemos ir hacia la esencia del por qué Di-s nos envía semejante sufrimiento. Culpar a los demás, a la envidia, al mal de ojo, a los celos, es por un lado, una manera infantil de liberarnos de responsabilidades y por el otro, nos deja a la intemperie, sin protección ante “la maldad que nos rodea”…

Cuando algo en nuestra vida nos resulta amargo y difícil de tragar, es hora de buscar en nuestros propios errores pasados, para que podamos arrepentirnos y logremos nuestro tikún (arreglo) y con ello, curemos el mundo…
Como a veces, no tenemos idea de qué podemos haber hecho para recibir esta advertencia Divina, debemos rezar con todo nuestros corazón para que Di-s nos dé las pistas para hacer Teshuvá.

También podemos evaluar nuestra situación, medida por medida, si hay escases de dinero, tal vez no separamos el diezmo, tal vez no dimos tzedaká, tal vez cobramos intereses, tal vez estafamos, tal vez despilfarramos… No necesariamente en esta vida cometimos estas u otras transgresiones, pero uno puede y debe hacer Teshuvá aún, de lo que haya provocado en otras vidas.

Alguna vez, una joven alumna me dijo: Y yo, qué culpa tengo de lo que otra parte de mi Alma hizo mal? Por qué tengo yo que pagar por “ella”?

La manera de abordar este tema, se refleja claramente en este ejemplo:Un hombre vestido de traje y corbata insulta a una autoridad gubernamental, y regresa a su casa.El hecho es denunciado y se ordena la detención del sujeto para juzgarlo.
El hombre, que ahora viste short, remera y zapatillas y lleva una raqueta de tenis en la mano, es detenido por la policía y conducido a ser juzgado.

En el auto policial este hombre está indignado y grita: Por qué me detienen a mí que estoy vestido  y listo para hacer mi deporte favorito!

A lo que el teniente responde: Tú eres el mismo que hace unas horas vestía traje y corbata, tu vestimenta no hace diferencia a la hora de juzgar tus actos…Nuestros cuerpos, profesiones, entornos, pensamientos, sentimientos, son una vestimenta para nuestra verdadera protagonista. En esta vida o en una vida anterior somos Uno con nuestra propia Alma.

La Teshuvá, la verdadera Teshuvá, cambia el pasado! Logrando que nuestro actual tránsito por esta vida, en este cuerpo, eleve todas nuestras vidas anteriores y nos permita entrar al Mundo Venidero envueltos en trajes de Luz Celestial.

Que todos tengamos el mérito de lograrlo.

Amén

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“Tres obligaciones tuvo Israel al ingresar a la tierra (de Israel): Coronar un rey, destruir la estirpe de Amalek y construir el Bet HaMikdash” (Talmud Sanhedrín 20:)

Después de la muerte de Moshé, su alumno Iehoshúa conquistó la tierra de Israel al frente del pueblo y la repartió entre todas las tribus. Iehoshúa falleció, y el pueblo estuvo gobernado por varios jueces durante más que tres siglos. Durante la mayor parte de aquella era, el Mishkán (santuario) desmontable que había construido Moshé en el desierto, seguía en su posada provisoria en Shiló (un lugar ubicado al norte de Ierushalaim, que aún no estaba habitado por judíos). Recién en la época del profeta Shmuel, se ungió al primer rey: Shaul, de la tribu de Biniamín. Shaul no destruyó totalmente a Amalek, a pesar que recibió la expresa orden Di-vina de hacerlo.

En vida, ya la suerte de su reinado estaba sellada y fue elegido su sucesor: David. Una vez que David había vencido a los enemigos vecinos de Israel y trajo paz a su pueblo, pidió permiso al profeta para encarar la construcción del Bet HaMikdash: “Mira, que yo estoy sentado en un palacio de cedro mientras que el Arca de D”s está entre la cortina (Shmuel II 7:2)” (una alusión al Mishkán que aún no había sido instalado definitivamente en un sitio decoroso). Pero, no había de ser así. El profeta Natán le hizo saber a David que él no iba a construir el Bet HaMikdash, sino que su hijo Shlomó lo haría: “Yo (D”s) seré para él como un padre y él será para mi como un hijo… y el trono quedará firme en sus manos para siempre… (Shmuel II 7:13-16). Para utilizar las palabras del Talmud: “vendrá un preciado (en hebreo: “Iedid”) Shlomó, descendiente de un preciado (Avraham) y construirá un lugar preciado (el Bet HaMikdash), en el sector de la tribu de un preciado (Biniamín) (Menajot 53:). Aun así, David organizó lo que estuvo a su alcance para participar de esta obra y preparar el terreno para Shlomó. Shlomó tenía doce años cuando asumió el trono. “¿Haz visto un hombre dedicado a su tarea…?!” (Mishléi 22:29). Este versículo se refiere al rey Shlomó, quien se apresuró al momento de la construcción del Bet HaMikdash, que le demoró únicamente siete años, mientras que la edificación de su propio palacio se dilató por el período de trece años (Pesikta 6:19). Inmediatamente se lanzó a la obra de la construcción.

Ahora bien. Si bien el montaje de un Bet HaMikdash es monumental desde su aspecto arquitectónico, este no es el desafío primordial de la construcción. Cuando nosotros rezamos diariamente por la reconstrucción del Bet HaMikdash, esto no se debe a que necesitamos otra sinagoga más grande o más hermosa a las que ya tenemos en Israel o en la diáspora. El Bet HaMikdash cuya edificación emprendió Shlomó, se convertiría en el epicentro de la espiritualidad del mundo. Por medio de aquel lugar y para siempre, se elevarían las plegarias de todos los seres humanos recitadas en cualquier lugar del planeta. En la Torá nunca se había mencionado cual sería el lugar definitivo de la Morada de D”s en esta tierra. Respecto a las Mitzvot relacionadas con la ciudad de Ierushalaim, la Torá alude al “lugar que elegirá D”s para poner Su Morada”. Aún quedaba pendiente la elección y consagración del lugar apropiado. La plataforma para D”s en el mundo terrenal, la construirían los seres humanos. “¿Acaso es posible que D”s se asiente en la tierra? Ni los cielos Te pueden contener, menos aun la Casa que he construido!” (de las palabras de Shlomó al cabo de la construcción – Melajim I 8:27). Correcto. Desde el ángulo de los seres humanos difícilmente podamos imaginarnos a personas construyéndole un lugar de residencia a D”s. Pero D”s así lo decidió, y esta compleja misión, la de ser el arquitecto del punto de unión entre los Cielos y la Tierra, le tocó a Shlomó. “El Fuego Celestial de la época de Shlomó, no se extinguió hasta que llegó el rey Menashé (un rey idólatra) y lo acabó” (Talmud Zevajim 61:) No por nada, demoró tantos años entre la salida de Egipto y la construcción del Bet HaMikdash. Los antecesores de Shlomó, no reunieron todas las cualidades para llevar a cabo la tarea. “Y se estableció Shlomó sobre el trono de D”s…” (Divrei HaIamim I 29:23) Este término (sentarse “sobre el trono de D”s”) no se usó con otro rey de carne y hueso.

¿Qué significa? Shlomó fue la culminación de 15 generaciones de crecimiento espiritual que comenzaron con Avraham, el patriarca. En cierto modo, se asemeja a la luna llena en todo su esplendor a mitad del mes. A partir de Shlomó, el brillo de sus descendientes fue mermando hasta la destrucción del Bet HaMikdash (ver Rash”í). La labor a realizar era macabra. ¿Cómo haría Shlomó para no errar en el propósito? Necesitaba la asistencia Di-vina. “En Guivón se le apareció D”s en un sueño: Pide, ¿que te daré?” Y respondió Shlomó pidiendo: “…y le darás a tu sirviente un corazón que comprenda, para juzgar a tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal…” (Melajim I 3:5-9) “Y D”s otorgó sabiduría a Shlomó…” (Melajim I 5:26). Shlomó obtuvo todo el conocimiento que está disponible a los seres humanos. Shir HaShirim (Cantar de los Cantares), Mishléi (Proverbios) y Kohelet (Eclesiastés), son algunas de sus obras. “Durante aquellos siete años que Shlomó levantó el Bet HaMikdash, no bebió vino…” (Midrash Vaikrá Rabá 12:5). La concentración debía ser total. Sin embargo, no nos equivoquemos. Para llegar a ser Shlomó, hubo un padre llamado David. “Al momento de inaugurar el Bet HaMikdash, quiso introducir el Arca en el lugar más sagrado, pero las puertas no se le habrían… Shlomó rezó infructuosamente, hasta que dijo las siguientes palabras: ‘D”s… recuerda la bondad de tu servidor David’ (Divréi HaIamim II 6:42), e inmediatamente fue contestado” (Talmud Shabbat 30.) “Cuando Shlomó construyó el Bet HaMikdash, esperó que baje un fuego celestial (como señal de aprobación de la presencia espiritual de D”s). Rezó ocho plegarias, pero el fuego no se hizo presente.

Cuando dijo las palabras ‘Recuerda la bondad de tu sirviente David’, inmediatamente recibió respuesta” (Midrash Shojer Tov 7:6) (Esta lección se pierde a muchos, que olvidan en su orgullo, todo lo que otros, en particular los padres, hicieron para apoyar su crecimiento). Otro aspecto a considerar es que en medio de la tarea, D”s le volvió a hablar a Shlomó: “Esta casa que construyes, si en mis estatutos caminarás y mis preceptos cuidarás, y cuidarás todos los preceptos que te indico para encaminarte en ellos, pues entonces mantendré Mi palabra contigo que hablé con tu padre David” (Melajim I 6:12) La moraleja debe ser clara: Por más grandiosa que fuera la obra, sólo se mantendrá si las personas que la pueblan mantienen una conducta adecuada. En el momento que los concurrentes de la sinagoga se sienten “como en su casa”, permitiéndose conversaciones de cualquier tema, el Mikdash Me’at (el pequeño Bet HaMikdash = la sinagoga) entra en decadencia igual a la luna que va mermando hacia fin de mes. Al leer la Parshá Trumá que habla de la construcción del Santuario a manos de Moshé, con su Haftará que nos relata acerca de la construcción del Bet HaMikdash, no debemos perder de vista esta importante lección.

Daniel Oppenheimer

¿Quién es el judío? 


Baruch Spinoza, Albert Einstein, Marc Chagall, Woody Allen, Karl Marx, Paul Newman, Dustin Hoffman, Steven Spielberg, todos judíos, pero que es ¿ser judío? La respuesta a esa pregunta ha generado una cantidad variable de opiniones, y dichas estas condicionadas al tiempo y a la persona que la diga.

Anteriormente el judaísmo era heredado por el padre o dicho de otra manera era patrilineal pero actualmente el judaísmo es matrilineal. Si se fuera preguntado quien es judío para la época en la que era heredado por el padre nuestra respuesta fuera sido que si alguien era hijo de un Cohen, Leví o Israel eso era lo necesario para ser considerado judío, y no se nos fuera pasado por la cabeza el hecho de que con el tiempo el judaísmo seria herencia de la madre como lo es actualmente. Pero si hacemos un análisis histórico de dicha situación nos encontraríamos que en realidad o en la mayoría de los casos mencionados en el Tanak nunca estuvo la mujer hebrea ajena del nacimiento de los patriarcas y profetas y de Am Israel (pueblo de Israel) en general.

Otra de las formas en que también se puede ser judío es por conversión y una vez hecha no es posible que sea rechazada la condición judía de esa persona la cual decidió por convicción propia abrazar la Torah y cumplirla en todos los aspectos.

El Rabino Marroquí Moshé Ohana dice:

“En tiempos de la Guemará un no judío que quería convertirse al judaísmo solo le bastaba con acercarse a un Bet Din y solicitar la conversión recitando el Shemá Israel, posteriormente le hacían Brit Milah y la inmersión en la mikve para lo cual quedaba completo el proceso de conversión”.
Actualmente hay personas que sostienen que con vivir lo que la Torah dice y aplicar la halajá en sus vidas es suficiente para considerarse miembro del pueblo hebreo. Otros por su parte reclaman su judeidad por ser descendientes de los Benei Anusim.¿Pero qué hay de cierto en todo esto? ¿Es posible considerarse judío actualmente sin haber nacido de vientre judío y sin haber hecho conversión?

Tzvi Elimelej Goldstein estudiante de la Yeshivas Binian Av de Yerushalaim dice:« “en un sentido común y menos halájico es que una persona puede demostrar plenamente quien es su madre pero no tan seguro quien es su padre”.»

El tema en sí mismo es muy complicado, y para obtener respuestas es necesario hacer un análisis filosófico al respecto.

El tratado de Masejet Kidushin en la tercera Mishná del último capítulo nos plantea abiertamente el origen matrilineal de la herencia judía, y lo plantea de una manera de ley según la halajá, siendo este el sustento Rabínico para establecer cuando una persona es judía de nacimiento.También grandes Rabinos como Shimon Bar Yojai Z”L sostienen ese requerimiento halájico para ser considerado judío de nacimiento. De una manera contraria el movimiento reformista llega a aceptar como judíos a hijos de padre judío, pidiéndole como único requisito el que confesaran su deseo de querer vivir el judaísmo y que recibieran una forma básica de orientación religiosa. El padre judío le da a su hijo la condición de Cohen, Leví o Israel, dicho en otras palabras el hijo hereda de su padre la herencia ritual y litúrgica.

Para los Benei Anusim la situación es mucho más compleja que solo el hecho de demostrar por la línea materna la herencia judía de la familia. Algunos Rabinos afirman que solo conseguir en tres generaciones atrás una evidencia Anusim es suficiente para lograr hacer un retorno al judaísmo, en dicho caso se le entregaría un documento de retorno llamado “Teudah Hashav” y no de conversión. Es importante señalar que dicha posición no es aceptada por los Rabinos Ashkenazím, y no por todos los Rabinos Sefardim.

Cuando una persona ha estado estudiando el judaísmo, y reconoce que HaShem es uno que la Torah es verdad y aplica en su vida la halajá, se considera a esa persona no formalmente como a un judío ya que le faltaría hacer el Giur, y una vez hecho el Giur obtendría de manera legal el complemento de su alma judía, no pasando igual con el que nace de madre judía, que obtiene de forma genética su alma judía, y por ello siempre será judío así llegase a profesar otra fe distinta al judaísmo, aunque su situación lo haga estar limitado en asuntos rituales. La persona que no puede demostrar su conexión con el pueblo de Israel tiene que hacer según dice Rabino Isaac Sacca “a los “safek iehudí”, “safek goi” se les hace un “safek gerut”. Que es una conversión por las dudas”, es la misma que se les hacen a los inmigrantes rusos en Israel.

Fuera del hecho halájico tenemos que tomar en cuenta un análisis filosófico al respecto sobre ser judío. Dice el Moreh Elad Villegas «“No somos judíos porque lo colocamos en facebook diciendo -soy judío-, somos judíos porque vivimos como lo pide HaShem”.»

El Rabino Manis Friedman comenta en un artículo titulado “Que tiene de malo la religión” para la Revista Aieka dice:

“La religión quiere convencernos de que nuestra naturaleza es mala. Para ser buenos, se nos dice, debemos resistir nuestros impulsos naturales y reemplazarlos con otras virtudes mundanas, más puras, más “santas”. La religión insiste en que no se puede ser “uno mismo” y ser “bueno” al mismo tiempo. Se debe, por lo tanto, sacrificar el “uno mismo” y elegir el “bueno”. Estoy contento que el judaísmo no sea una religión. Freud, el padre del psicoanálisis, estaba al tanto de algo cuando confesó estar desorientado por su propio judaísmo, potencial pero oculto”.

El punto a resaltar es que el judaísmo no es un asunto genético solamente, y principalmente entender que no hablamos del judaísmo como una religión. El judaísmo es la forma de vida que HaShem quiere que viva Am Israel y todo el que quiera formar parte del pueblo que dijo Naase Venishma (haremos y escucharemos).

Es por ello cuando una persona que guarda kosher, que reza tres veces al día, que guarda tahara hamishpaja, que celebra Shabat y todas las santas convocaciones, pero que no nació de madre judía y que no ha hecho el Giur evidentemente necesitaría completar o llegar a obtener de manera legal su adhesión al pueblo de Israel, la pregunta que surge es ¿Por qué? Y es tan sencilla la respuesta, que si dicha persona asumió vivir una vida según el judaísmo respetando las leyes y en base a ello vive la halajá, esa misma halajá es la que exige a un no judío lograr culminar su proceso haciendo la tevilah en una mikve, con la presencia de un Bet Din calificado. En el caso de negarse a esa posición estaría en cuestionamiento el respeto al judaísmo en general, el cual dice en sus libros, cual es el requisito para poder considerarse converso al judaísmo.

Tiene prohibido un no judío ser contado como parte de un minian, también se le prohíbe respetar todas las melajot de Shabbat, pero no se le prohíbe estudiar el judaísmo, y formar parte de Am Israel, por decisión propia, no por obligación si no por convicción propia, a partir de hacerse ger, de esa manera adquiere las misma responsabilidades que todo judío.

El judaísmo está estrechamente relacionado con todas las áreas de nuestra vida, no tenemos espacios en nuestra vida en la que podamos afirmar que el judaísmo no establezca una forma de cómo debemos hacer las cosas, o como debemos dejar de hacerlas. La persona que desea ser judía necesita seguir un estudio profundo sobre lo que dice la Torah y como aplicamos las Mitzvot según lo dicho por los jajamim (sabios) en la halajá. Una vez se complete el estudio previo para conversión, los Rabinos con la autorización para hacer Giurim pueden evaluar al prospecto a converso y aceptar o desaprobar la petición de conversión.

Hay que tomar en cuenta que el judaísmo no es proselitista ya que para el judaísmo los no judíos están solo obligados a cumplir con los 7 preceptos de Noaj (Noé) por esa razón el judaísmo no es parecido al Islam y al cristianismo en lo referente a ser proselitista. Muchos Rabinos le sugieren a las personas que le solicitan ayuda para hacer conversión que sigan las leyes de Noaj ya que ellos consideran que es suficiente solo con ser Benei Noaj, en la mayoría de los casos esa opción no es aceptada por los Benei Anusim. La única alternativa vista por los Benei Anusim es retornar a sus raíces.

Todo lo que hemos analizado en este capítulo se resume en lo siguiente, nuestra respuesta estará condicionada a que nos referimos cuando decimos ¿Quién es Judío? Si lo hacemos desde la óptica genética o si lo hacemos desde la visión halájica la cual determina la judeidad tanto del que nace judío y de quien se convierte, o si lo decimos desde el punto de vista de comportamiento, estará sujeta esa respuesta a la conveniencia personal. Al respecto el joven jasidiko Tzvi Elimelej Goldstein estudiante de la Yeshivas Binian Av de Yerushalaim nos comenta:

“Dice el Oraj Jaim a la parashá “Ki Tetze”, que los gerim son almas que estuvieron en Har Sinai en la entrega de la Torah a su vez trae una pregunta a la Guemará que dice que HaShem ofrece la Torah a todas las naciones y todas la rechazan excepto Am Israel pregunta, como es posible que en todas las naciones TODAS las personas hayan dicho que NO, y que en Am Israel TODOS hayan dicho que si y responde que en verdad dentro de las naciones habían personas que si querían recibir la Torah, pero HaShem decide juzgar de acuerdo a la nación en general…
pero a la neshama de aquella persona la para en Har Sinai y luego hace que en generaciones después vuelva a su fuente donde deberíamos regresar en la Guemará dice “ger shenitgaier que iled shenolad dame” un ger que se convierte es como un niño recién nacido y preguntan los mefarshim (comentaristas) a la Guemará, debió haber escrito la Guemará “GOY shenitgaier” un “GOY que se convierte” y no “GER shenitgaier” “GER que se convierte y contestan que en verdad desde siempre esta persona se llama Ger, porque su Neshama desde Har Sinai en la entrega de la Torah ya era un alma de Ger que había aceptado la Torah de este modo se entiende que existan dentro de cada nación una que otra persona que por un impulso rujani (espiritual) lo lleva a sentirse cercano y muy familiarizado con am Israel y eso le lleva a que cada cosa que estudia de Torah la siente para de sí mismo y nace el deseo de convertirse a lo que un día había aceptado en Har Sinaí.

En mi personal caso, nunca sentí la obligación de convertirme porque pensé que tuve antepasados judíos y que era judío por esa razón, era algo más personal … algo que personalmente decidí que mi alrededor tiene una falsedad y eso es lo mismo que sintió Abraham Avinu… y cuando acompañado con el emet que es la Torah puedes darte cuenta de la mentira que se esconde en las naciones en sus formas de ver el mundo y a Quien lo dirige me sentí aun mas atraído… Aparte de que cada uno tenemos la oportunidad como creaciones de HaShem, y creación máxima de todo lo que hizo, tenemos la oportunidad de estar bien cercanos a Él, y eso me di cuenta que tienes dos formas de hacerlo:

1.Siguiendo las leyes de Benei Noaj que con ellos alcanzas a cumplir con la obligación que el Rey del universo te encomendó como goy y también tener parte en el olam haba
2.Tienes la Torah y 613 Mitzvot que es un medio también para llegar al olam haba

Pero a diferencia es una cercanía a la verdad en su plenitud así que decidí seguir la Torah.
Alguien que tiene una neshama judía, pero se comporta como goy, y no hace Mitzvot lo único que hace es un daño a su neshama y la empeora, como lo sostiene el Oraj Jaim”.

“SER UN HOMBRE MARAVILLA”
por Abishai Lamus
“Le ocurrieron seis milagros” (Sanhedrín 82, b)

Cuando Pinjás fue para celar el celo de Di-s y golpear a Zimrí hijo de Salú quien profanó el nombre de Hashem con una mujer midianita a los ojos de todo Israel, le ocurrieron múltiples milagros.La Guemará1 nos relata sobre “seis milagros” y en otras fuentes de nuestros sabios Z”L2 se habla incluso de doce milagros. Debido a ello, dice la Guemará3: “quien ve a Pinjás en el sueño le ocurrirá una maravilla”.Rashi explica: “le ocurrirá una maravilla como le pasó a Pinjás”. Lo que debemos entender es la exactitud del lenguaje elegido por nuestros sabios que “le ocurrirá una maravilla” y no “le ocurrirá un milagro”, siendo que lo ocurrido con Pinjás es llamado “milagro” y no “maravilla”.

MILAGRO Y MARAVILLA
Tanto el milagro como la maravilla son términos que se refieren a sucesos sobrenaturales ¿Cuál es de todos modos la diferencia entre ambos? El concepto de milagro implica un quiebre en la estructura de la naturaleza, las leyes naturales se doblegan y quiebran y tiene lugar el milagro.Sin embargo, la misma necesidad de quebrar las estructuras naturales es prueba de que las mismas poseen influencia e importancia.Es aquí donde está la grandeza de la maravilla. Se trata de algo que se encuentra totalmente más allá de las reglas de la naturaleza al punto de que la naturaleza no ocupa espacio alguno frente al mismo.En esto consistía la grandeza de Pinjás, los milagros que pasaron con él no eran la sucesión de diferentes milagros individuales, donde cada uno quiebra nuevamente la estructura de la naturaleza, sino que había aquí una única gran “maravilla”, una conducta que está totalmente más allá de las reglas de la naturaleza.

UN HOMBRE DE ENTREGA TOTAL
La causa para que Hashem se maneje con Pinjás con una conducta de “maravilla” emana la del hecho de que también el servicio a Di-s de Pinjás no era uno común y de condiciones normales, sino era un servicio de un nivel de “maravilla”.Por ende, también Hashem se comportó con el con la misma medida4.El milagro y la maravilla en lo que se refiere al servicio del Creador significan la entrega total de la vida en aras de Di-s5.Y en ello hay dos maneras: Milagro- su servicio a Di-s en términos generales es de manera rutinaria y normal, sólo que si hay necesidad, el hombre se eleva hasta alcanzar un nivel de entrega total.Maravilla- es un servicio que es un todo de entrega total más allá de lo natural. El judío entrega totalmente su voluntad a Di-s, hasta no poseer voluntad propia alguna, y por ende en cada tema y asunto del servicio al altísimo hay una entrega total.

NO EXISTEN DIFICULTADES
Este era el nivel de Pinjás, era un hombre de entrega total en su misma esencia. Por ello se puso en peligro en un asunto donde no hay obligación de ponerse en peligro, al punto de que si hubiera consultado si debe actuar como lo hizo, no se le indica que lo haga6. Pero siendo que todo su ser es entrega total, no formuló preguntas sino que entregó su vida para celar el celo de Di-s.Esto es lo que debemos aprender de Pinjás: Ser judíos de entrega del alma en nuestra misma esencia, y ocuparnos de fortalecer la observancia de los preceptos y la difusión de la Torá en un espíritu de entrega total permanente.Esto significa, que no se tiene absolutamente en consideración dificultad ni obstáculo alguno, sino que se entrega totalmente a cumplir con la Voluntad Divina.Entonces uno se hace merecedor de que Hashem le da éxito a su trabajo de una manera de “maravilla”, y causamos así en la práctica la verdadera y completa redención.(Likutei Sijot Tomo 33 Pág. 164)Notas: 1.Sanhedrín 82,b 2.Sifri Parshat Balak Targúm Ionatán Ben Uziel ahí. 3.Brajot 56,b 4.Sotá 8,b 5.Ver Likutei Sijot Tomo 17 Pág. 151 6.Sanhedrín 81,a Rambam Hiljot Isurei Biá cap. 12 halajá 5 Tur Eben HaEzer 16, Ramó Joshen Mishpat Simán 425, inciso 4Rabí Israel Baal Shem Tov enseñó que de cada cosa que uno ve o escucha debe tomar una enseñanza para su servicio a Di-s

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El valor de una vida
¿Cuánto vale una vida? ¿Su valor es relativo? …El tema del momento. Conozca el punto de vista judío…

El Talmud–la gran antología de leyes judías, considerado ampliamente como el mejor trabajo legal de todos los tiempos–es famoso para su lógica rigurosa. De hecho, el término “lógica Talmúdica” se ha vuelto, por un lado, un epíteto común para un profundo y perspicaz proceso de deducción y al mismo tiempo adhiere meticulosamente a las leyes de la lógica. Por consiguiente, es bastante sorprendente encontrar una ley Talmúdica–que trata de temas de vida y muerte, nada menos– que, en la superficie, es profundamente ilógica.

Este es el escenario: Un pueblo está rodeado por un ejército que demanda que se le entregue un individuo. Los pueblerinos pueden elegir: “Entréguennos al sr. Fulano, lo mataremos y les perdonaremos a Uds. la vida; si no lo hacen, los mataremos a todos”. La decisión del Talmud es: si esta persona es de hecho culpable de una pena capital, se lo debe entregar; si él es inocente, no se lo puede entregar, incluso a costa de las vidas de todos ellos.
Lo que es asombroso sobre esta ley es que el problema no es ni una cuestión de una vida contra 10,000 vidas. ¡El Sr. Fulano va a morirse de cualquier manera! Más bien, el problema aquí es si uno se permite hacer algo que producirá la destrucción de una vida humana para salvar las otras 9,999 vidas. ¿Pero por qué deben morir miles de personas en vano? Parece absolutamente ilógico.
En una mirada más profunda, esta es una ley que no sólo es absolutamente lógica, sino crucial e indispensable. Sin esta ley, sería sólo una cuestión de tiempo hasta que una sociedad se deteriore a un estado en que la vida humana se quite con impunidad.

Pensemos: si una vida puede sacrificarse para salvar 10,000, entonces una vida puede sacrificarse para salvar diez. Y si puede sacrificarse para salvar diez, puede sacrificarse para salvar dos. ¿Y si la cantidad es un factor, por qué no la “calidad”? ¿No es la vida de una persona joven en la plenitud de la vida más “valiosa” que la de un viejo senil de 95 años, que sólo le restan pocos años de vida? ¿Qué pasaría si una sociedad pone mayor valor a la vida de un varón que a la de una mujer– se justificaría sacrificar la vida de una mujer para salvar la de un hombre entonces?
Más aun: el momento en que se asigna un “valor” a una vida humana en relación a otra, su valor relativo también se medirá en función de otros valores cuantificables: “el bienestar de la sociedad”, “el interés nacional” (“¿la economía?”). Llevado al extremo (cualquier lógica puede, y eventualmente lo hará) esta es la misma lógica por la cual millones de judíos, homosexuales y disminuidos físicos o mentales fueron exterminadas hace sesenta años en Europa–ya que estas vidas eran consideradas por el poder de turno, como inferiores. Por supuesto que no hay punto de comparación en estos actos, pero la lógica detrás de ellos es la misma.
La ley Talmúdica incorpora dos principios cruciales. Primeramente, que cada vida humana individual tiene un valor absoluto, no relativo. Una vez absoluta es igual a 10,000 veces absoluta. Setenta años de valor absoluto es igual a un año de valor absoluto o a una hora.
El segundo principio igualmente crucial, es que hay una distinción clara, absoluta, entre tomar acción para terminar una vida y no tomar esa acción, aun cuando el “resultado final” sea el mismo. Entregar a esa persona para que la maten un acto de asesinato. El argumento “él va a morirse de todas maneras” no tiene ninguna relación con la importancia del acto, ya que este es un acto de absoluta significancia moral.
Así que, cuando se llega a situaciones de “el fin de la vida”, la ley de la Torá distingue entre la acción y la inacción. Según la ley de la Torá, debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para conservar y prolongar la vida, sin tener en cuenta lo conocido como “calidad” (si es que podemos presumir de aumentar la calidad de una vida). Sin embargo, una vez que una persona entra en el estado que ley de la Torá llama goses (agonizar) ya no estamos obligados a hacer nada para prolongar la vida de esa persona. Sin embargo, incluso a esta altura, hacer algo que acortara la vida es equivalente al asesinato, aun cuando esa persona se morirá “de todas formas” dentro de unas horas o minutos.

Superficialmente, esto se parece a buscarle el riguroso tecnicismo legal. ¿Realmente hace una diferencia? Sí lo hace –hace toda la diferencia del mundo. No tenemos ningún control sobre los grandes temas de vida y muerte; hay una Autoridad Superior que decide estas cosas. Tenemos control sobre nuestras propias acciones. Y la acción de quitar una vida inocente nunca puede justificarse –ciertamente no por la noción arrogante de poder poner un valor relativo a una vida humana.
Un viejo dicho jasídico enseña que ninguna persona “de repente” se pierde en el bosque. Primero la persona camina por el sendero; luego se desvía un poco fuera de él, y luego otro, y luego más… Eventualmente, se encontrará a muchos metros lejos del camino.

¿Alguien podía imaginar al marido de Terri Schiavo, la mujer que hace 15 años está en estado vegetativo, concediéndole la corte de justicia de Estados Unidos, dispensación judicial para desconectar la sonda hace veinte años atrás? No podemos más que estremecernos al pensar qué pasará sobre “el derecho a morir” (y “el derecho a matar”) de aquí a unos veinte años.
Cuando una sociedad pierde vista el valor divino, absoluto de la vida, el cambio es al principio imperceptible. Al principio es sólo el más débil, sólo las vidas más indefensas quedan afectadas. Vidas que no tienen voz–la sociedad no las oye, o incluso hasta les ponen palabras en sus bocas. Pero ese primer paso es, de muchas maneras, el más crucial. A menos que la tendencia se detenga y se invierta, llevará a un segundo paso y un tercero, y no mucho después, estaremos bien adentro en los bosques bárbaros donde todo es relativo, donde el derecho a la vida es completamente relativo al poder, a la riqueza y a la fuerza física.
A menos que la vida tenga un valor absoluto, no tiene ningún valor. Y a menos que otorguemos absoluto significado moral a nuestros actos, ellos no tienen ninguna importancia moral, y no mucho después regresamos a la selva.

Yanki Tauber

LA CALIDAD HUMANA

En el momento actual, que nos encontramos, en nuestro día a día, hablamos mucho de “calidad” calidad de servicio, calidad de producto, calidad de vida (entendida como bienestar material y social….). Pero, en contadas ocasiones escuchamos hablar de “Calidad Humana”. Sin embargo, cuando se carece de ella todo se convierte en pura apariencia sin sentido alguno.

La calidad humana nace de una mezcla curiosa: La dignidad de sentirnos nosotros mismos y la humildad de reconocer que podemos ser mejores. ¿En qué consiste? Pues consiste en cuidar las relaciones con los demás, en rehacer nuestros afectos y en tener una filosofía, una actitud y un estilo de vida que sea realmente el que nosotros sintamos en nuestro interior.

Recordando una frase de la sabiduría milenaria que dice: “Hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar”. ¿Para qué trabajar tantas horas y llegar cansados a casa si en ella no hay nadie que le interese como nos ha ido el día? ¿De que nos vale tener el armario lleno de ropa si uno se encuentra desnudo de cariño y afecto? Hemos de ser conscientes que el mundo material no posee ningún valor por si mismo, depende de la aplicación que hagamos de él y la felicidad que genere al compartirlo.

La calidad humana debe llevar inherente a ella lo más valioso, el cultivo de la bondad personal, el deseo de hacer bien las cosas de acuerdo a las leyes universales, mejorar cada día un poco mas uno mismo y en colaboración con los demás, cumpliendo así, la evolución individual y colectiva, a fin de lograr un mundo mejor para todos los seres vivos de esta maravilloso planeta llamado tierra. La calidad humana no se mide por el éxito ni por el prestigio. Si por el deseo de ser seres humanos más éticos y morales cada día, más conscientes y más capaces de ser útiles a los demás y a nosotros mismos.

La calidad humana bien entendida, se asienta en tres componentes básicos “Cerebro” “Corazón “Constancia” Se trata en definitiva de concentrar nuestra mente en lo que hacemos en cada momento (cerebro), sentir amor en cada tarea que realizamos (corazón) y fuerza de voluntad para lograr ser nosotros mismos en todo lo que realizamos (constancia), la calidad humana se va enriqueciendo de pequeñas y constantes mejoras, mas que de cambios radicales. “En muchas ocasiones, lograr nuestros objetivos depende de seguir intentándolo, cuando los demás ya han dejado de hacerlo”. Es evidente que si queremos ser mejores, tenemos que vivir en consecuencia con ese sentimiento, de esa forma seremos una referencia muy valida para los demás “El deseo de ser mejores cada día debe estar integrado en nuestro interior, como forma de vida. Así pues la VERDADERA calidad humana surgirá de aprender a querer y apreciara nuestros semejantes a nosotros mismos y todo aquello que tenemos que realizar.

La estructura o pilar básico donde se asienta la calidad humana es la “EMPATIA” (capacidad de ponernos en el lugar del otro), somos poseedores de esa empatía cuando el dolor ajeno es nuestro propio dolor, cuando sentimos con la otra persona, cuando cuidamos de él, el hecho de compartir la angustia de quienes sufren, están en peligro o de quienes se sientan desvalidos, nos hace ser conscientes que la empatía en ultima estancia, es el fundamento de nuestra actitud ética y moral.

Un dato de gran interés, los últimos estudios realizados por psicólogos, ha demostrado que la capacidad de ponernos en el lugar del otro(Empatia), se desarrolla ya en la primera infancia, después del primer año, el niño empieza a darse cuenta (es decir es consciente) que su identidad esta separada de las identidades de los que le rodean, y descubre que puede calmar el llanto de otro niño ofreciéndole, por ejemplo su juguete favorito. A los dos años comprende ya que los sentimientos de los demás son diferentes a los suyos, y con ello, descubre también las pistas que le llevan a conocer cuales son sus propios sentimientos. En la ultima etapa de la infancia, el nivel de empatia es mas avanzado, el chico siente malestar mas allá de la situación inmediata, se da cuenta y sufre la situación de los pobres, los marginados, de los mas desfavorecidos. Por eso en la adolescencia se rebela fácilmente contra la injusticia y desea cambia el mundo “Lastima que a medida que crezcamos cedamos en el empeño”.

Como decía Montesquieu “Para hacer grandes cosas no hace falta ser un genio, no se ha de estar por encima de los seres humanos, sino entre ellos”.

En nuestra sociedad actual, competitiva e individualista, el ser humano con calidad humana, ha de hacer un esfuerzo continuo, para aprender y adaptarse a entornos en proceso de cambio constante. Muchos llegan a descubrir, una fuente profunda de energía, creatividad y amor, en la lucha por mejorar esos entornos (su yo interior, su familia, el medio ambiente, o el mundo), en general buscan amar lo que hacen, incluso si en ese momento no están haciendo lo que aman.

Para acceder a nuestros valores personales, debemos empezar a buscarlos dentro de nosotros mismos(meditación), sacarlos al exterior y de esa forma mejor diariamente , nuestra forma de ser y nuestra relación con los demás. La moral es un conjunto de normas para vivir y cada cultura adopta formulas diferentes. Por tanto hay tantas morales, como culturas existen y ya ha llegado el momento, en el cual el ser humano cree una moral que podríamos llamarla “TRANSCULTURAL”, una nueva ética de tal modo que su contenido sea el conjunto de conocimientos, para resolver los problemas que afectan a la felicidad propia y a la felicidad de los demás. En los tiempos que corren no vale decir “Yo voy a lo mío y con no hacer mal a nadie es suficiente”. No basta. Vamos a vivir de manera que seamos capaces de poner en practica formas afectivas y sociales, cada vez mas éticas, formas cada vez más estimulantes de vivir. Y hoy no basta con no hacer el mal a nadie, puesto que no hay ninguna obligación de no hacer mal a nadie, la autentica obligación que tenemos los seres humanos es la de ayudar y ser útiles es decir “SERVIR” a nuestros semejantes.

A veces olvidamos que para hacer un mundo mejor, en el que se desarrollen todas las potencialidades del ser humano, hay que mejorar notablemente la calidad de la Educación. Los niños han de aprender a diferenciar sus necesidades de sus deseos, a dar las gracias, a conversar,, a hacer amigos, a tener sentido del humor y habilidades básicas. Así les ayudaremos a comprender mejor la interrelación de todo lo que existe, su trascendencia y a desarrollar su mundo ético-moral, esta es una autentica apuesta, pues no en vano, los niños de hoy serán los que abanderen, los valores ético-morales del mañana.

A menudo los seres humanos, vivimos la vida al revés, intentamos tener muchas cosas, o tener mas dinero, con la intención de poder hacer lo que de verdad nos gusta, y así ser mas felices y tener una vida plena de armonía y paz. Pero la manera en que suele funcionar es la contraria, primero debemos ser nosotros mismos, el ser humano que somos en realidad, y luego hacer lo que tengamos que hacer, para lograr los objetivos que nos hayamos marcado en la vida. Como dice una frase de la sabiduría milenaria: “Puestos a ser, lo mejor que podemos ser, es nosotros mismos”. Tenemos toda una vida para aprender de los demás, para enriquecer nuestro yo interno, sabiendo que no es necesario pedir, sino que hay que merecer, y ese merecimiento llega de la mano de una Ley Universal, trabajo, trabajo, trabajo y lo demás vendrá por añadidura y para ello hemos de elegir el camino de la coherencia, y la sinceridad con nosotros mismos.

A modo de conclusión, si de verdad queremos tener esa Calidad Humana y trabajar día a día por ella, hay que ser conscientes e integrar dentro de nosotros tres valores fundamentales para que dicha Calidad Humana se manifieste en nosotros:

1.- RESPETO respetar es actuar en la vida con conciencia que nuestros actos tienen consecuencias en nosotros y en los que nos rodean. El que respeta siempre mira a su alrededor, el que no, solo se guía por sus propios impulsos.

2.- SINCERIDAD es la expresión externa de lo que verdaderamente pensamos y sentimos, la ausencia de simulación y de hipocresía, hace posible la autentica comunicación y la tranquilidad de sabernos aceptados tal y como somos.

3.- SERVICIO A LOS DEMAS dar sin esperar nada a cambio, implica un compromiso con los demás seres humanos, trabajar juntos, saber que todos vamos en la misma dirección, abrir caminos compartidos para conseguir un mundo mejor, donde la ética y la moral sea cada vez un valor mas elevado.

ESTE ES EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL DE LA CALIDAD HUMANA.

Por el Rav Shalom Arush

Existe una regla que cada marido debe tomar en cuenta: La más grande competidora de una mujer, es otra mujer…

Por lo tanto, debe el marido no mencionar, ni siquiera el nombre de otra mujer en su casa, al grado de: “Que sus nombres no los pronuncien mis labios”… (Salmos)

Si el esposo compara a sus esposa a cualquier otra mujer, en cualquier aspecto que fuese, por ejemplo si dice que tal mujer tiene un gusto especial para arreglar su casa, o que se distingue por su belleza, su sabiduría, etc., aunque lo hiciera en forma inocente, este es el peor error que puede cometer, y con eso empuja a su mujer del primer lugar, no sólo a un lugar secundario, sino, de verdad, aun más abajo. Asimismo, si dedica tiempo a fijarse en otra mujer, la esposa no puede tolerarlo.

Esta prohibido que la mujer tenga la sensación de estar en competencia con cualquier cosa en el mundo, con más razón está prohibido que sienta la competencia de otras mujeres. Ella tiene que sentirse la primera entre todas las mujeres… ¿Quién se le compara y quién se le parece? Aun si el marido compara a su mujer con su madre, ella sentirá celos de su propia madre. Con más razón si la comparación es con la madre de él. Hashem se apiade… Aunque su madre fuese anciana, ella la celaría y la odiaría, por lo tanto, no debe compararla con ella.

El cuidado de los ojos

El cuidar el marido sus ojos, que significa no observar a otras mujeres, forma también parte de la ubicación de la esposa en el “primer Lugar”. Si el esposo realmente pone a su esposa en el lugar primordial, ¿cómo es que observa a otra mujer? Al ver a otra mujer, es inevitable que el hombre desee su belleza, y por lo tanto, puede causar una separación entre él y su esposa.
Y hablamos de cuando esto ocurre se fija en otras mujeres, sin estar frente a su esposa. Con más razón, si lo hace frente a sus ojos, ya que no existe una ofensa mayor a sus sentimientos. Una mujer que ve que su marido observa a otras mujeres, se siente lastimada en varios aspectos. Me comentó una señora, que vio a su marido fijándose en otras mujeres, y desde ese momento, entró en ella un espíritu tal de competencia, que si en el pasado se aislaba una hora para leer Salmos y estudiar, ahora se pasa horas frente al espejo, ocupada sólo con el pensamiento de cómo embellecerse, hasta el punto que siente desesperada de vivir así, y quiere divorciarse.

Resulta, que un marido que observa y mira a otras mujeres, destruye su propio hogar. En lugar de que su casa sea un hogar de plegarias, de estudio de Torah, un hogar en el que exista espiritualidad, se convierte en un lugar de materialismo y apetitos. La mujer que tanto puede elevar la espiritualidad del hogar, se transforma en una persona interesada en vanidades y tonterías, y esto, además del grave daño sentimental que ella percibe.
Los esposos que se quejan ante mí que no sienten amor hacia sus esposas, yo sé, con toda claridad, que observan a otras mujeres, y por lo tanto, su corazón se desvía de su propia esposa. Esta es una maldad inigualable. Porque es preciso que, para el marido, su mujer ocupe de verdad, el lugar primordial, lo que significa, que no existe en el mundo nada más importante que ella.

En el sagrado libro del Zohar se menciona que Adam, el primer ser humano, alabó a nuestra madre Java, como la más bella de las mujeres, diciéndole que todas las mujeres frente a ella parecen como monos frente a un ser humano.
Por lo tanto, el marido también debe utilizar expresiones como esa, para mostrarle claramente a su mujer, que todas las cosas, en este mundo, se anulan frente a ella. Y en particular en aquellos aspectos, en los que se siente amenazada, allí debe salirse aún más de sus límites, y expresar una actitud que anule esos aspectos… por ejemplo, si ella sostiene que la mamá de su marido (su suegra) cocina mejor que ella, [el marido] debe negarlo de todas maneras y decir que la forma de cocina de su madre no se acerca a la de ella. [Aquellos refranes latinos de: nadie cocina tan bueno como mi mamá, definitivamente, quedan vedados para el hombre o comprometido]. Y así en todos los aspectos. Si conoce a alguna mujer considerada como exitosa, no le dará importancia a su éxito, etc.

Y es necesario que sea auténtico, que a pesar que su mujer no le crea y le diga: ¿cómo crees? ¡Yo sé que no soy tan hermosa, y que hay muchas más guapas que yo!, le dirá [el marido]: “sobre gustos no hay nada escrito”. Para mi gusto, tu belleza es la mayor, y todas las demás mujeres se ven feas frente a ti.

Cuando el marido sabe que: “Yo tengo que poner a mi mujer en el primer lugar en mi vida”, y entiende que debe reflexionar sobre cómo transmitirle esta sensación, y reza por ello todos los días, logrará vivir con su esposa, en paz y con amor.

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El fin de la religión.

La forma de pensar del ser humano, acerca de si mismo y de su realidad, la podemos entender (podemos considerarlo así) en lo que se llama idiosincrasia, cosmovisión o filosofía, etc. La sabiduría popular acerca de la manera correcta de interactuar con lo que no se puede conocer o saber se trasmite mediante la tradición, o también mediante escritos al que le dan el valor de sagrado o de muy importante por el hecho de ser un misterio su legado, como sucede con la religiones occidentales, que manipulan las creencias y los textos de culturas de medio oriente, sin realmente pertenecer a ella ni entenderla y creyendo que pueden leer sus traducciones en su idioma, creen comprender lo leído, o peor aún, creen que es con ellos o para ellos el mensaje.

Así, cada grupo humano ha llamado a lo que creyó: verdad, como tal avalándose a la imposición de cánones para el bienestar común o en algunos casos solo para ciertos grupos, en el mejor de los casos esta imposición se debió a alguna autoridad espiritual, aunque se vio toda clase de imposición registros de la cual está llena la historia.

La verdad no es una imposición, ni un invento para la conveniencia de algunos, sino sencillamente “es tal”…La prueba de ello, nos lo da el legado del pueblo hebreo, que vivió la manifestación de la obra de la verdad. Los pueblos que albergan partes incompletas de la verdad, como los occidentales, sobrellevan su condición haciéndose esclavos y sirvientes de su propia mentira, pues una verdad incompleta es mentira, conformándose con el desarrollo de su civilización por ensayo y error…a cuántos errores más nos tendremos que resignar! Cuanta ignorancia y cuanta arrogancia, de no dejar en manos de los judios los textos que Di-s mismo les ha entregado junto con sus secretos y enseñanzas particulares a las que los occidentales y demás pueblos no poseen, queriendo y haciendo creer que estos textos los poseen completo y los entienden e interpretan como si lo hubieran recibido ellos en sus manos, a solo cerca de 2000 años, mientras que el pueblo hebreo ha conocido toda la verdad revelada por el propio Creador desde hace más 4000.

Esta ignorancia es tal que incluso desconocen las verdaderas fuentes rabínicas (talmúdicas) de aquel a quien dicen seguir en sus religiones o doctrinas greco-romanas, pues en la mayoría de los casos, las enseñanzas de los dos personajes más emblemáticos de estas religiones, compartieron enseñanzas de sus maestros rabínicos de carne y hueso, creyendo que estos dos personajes son los autores de tales “sabidurias”, pero el judío y el conocedor de las costumbres hebreas y de la historia local, sabe que eso no es así y que es parte de una gran mentira que viene dada desde Constantino y de la constitución de Roma, herencia de Esau.

El pueblo de Israel, heredó los testimonios de la verdad, guardando después celosamente lo que convenía a la verdad (aunque no la pueden ver todos tampoco todavía)…Irradiar esta verdad a todos los pueblos es la finalidad del pueblo hebreo, pero la arrogancia de muchos no les permite creer en la verdad revelada a Israel, pues si creyeran un poco en ella, qué pasaría con sus creencias, religiones, congregaciones y en donde quedaria su fe y su salvacion? Con que cara reclamarían los diezmos y las ofrendas? Sin duda sus “negocios” dejarían de prosperar.
Pero se sabe y está claro que no hay mediador ante Di-s y que el pueblo del Libro no ha requerido de mediador y menos que el Creador jamás podría haberse hecho “materia” y mucho menos ver muerte por tres días, abrase visto cosa más absurda.

A estas alturas de la historia de la humanidad, la religión de cada pueblo (incluyendo el judío también) nos muestra su forma de ver la vida y la realidad pero no nos muestra toda la verdad, aunque el pueblo judío la conserva y la conoce, pero no todos están aptos para saberla y menos para usarla favorablemente. Y en esto que digo espero ser claro: cuando dice todos quiere decir todos! (mirad cuan justa es la verdad). Cada cual en su religión o identidad (llámelo como prefiera) cuida de su realidad, pero si uno no entiende lo que quiere decir su religión o lugar al final renegará de ella, haciéndose apóstata y aún peor prevaricador de lo que creía, pues el sostenimiento de sus “verdades” greco-romanas carecen de base biblica sostenible, porque la realidad de la vida le empujará a condiciones en que si no se usa la verdad que se creyó le espera la más amarga de las frustraciones.

Miren que no he puesto ahora, a iguales condiciones, una religión sobre otra (porque digo “todos necesitan”)…Y Toda creencia en su Ser Superior verá la verdad, el pueblo judío primero por estar más cerca del servicio divino al Unico Di-s, y luego toda la humanidad al dejar a un lado lo que creyó era un dios. Así como en la guerra Dios enviaba a Judá primero así muestra la verdad aquel que es Luz…Cuando esto suceda la religión que guardabas habrá dado su fruto y habrá terminado su obra. Y Di-s será Uno y Su Nombre Uno.

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Ahavat Israel

AHAVAT ISRAEL

Está escrito en (VAIKRá 19:16) “No te pararás sobre la sangre de tu prójimo” y vos podes salvarlo. Cuando vemos a nuestro prójimo ante un peligro, ya sea que se está ahogando o está siendo atacado, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para salvarlo.

Ampliando este concepto, si nos enteramos de un plan para dañar o poner en peligro a nuestro prójimo. Debemos informarle para que pueda protegerse y no debemos temer de estar transgrediendo la prohibición de ‘difamar’ (a quienes están preparando el daño) ya que la Torá nos ordena denunciar el plan.Esto se aprende del hecho que la Torá ordena ambos preceptos en el mismo versículo. Este mismo concepto se aplica en el caso de presenciar un episodio que puede exonerar a un acusado.

Tenemos prohibido abstenernos de dar testimonio. ¿Hasta que punto debemos esforzarnos para salvar a nuestro prójimo? Siempre y cuando el intentar ayudar no nos coloque a nosotros como víctimas del mismo peligro.
Por ejemplo, si quien no sabe nadar quisiera rescatar a quien se está ahogando en el mar o río, el resultado sería que ambos probablemente terminarán ahogados.
Ya que para rescatar a alguien que está asustado y ahogando se requiere de mucha fortaleza y conocimiento en salvataje.

Lo mismo si vemos a nuestro prójimo siendo asaltado a mano armada y nosotros no lo estamos ni tenemos conocimiento de cómo defendernos ante esta situación. Lo correcto sería informar a las autoridades o pedir ayuda y no meternos en el escenario ya que terminaríamos ambos bajo el mismo peligro.

Si nuestro prójimo requiere de un transplante de riñón (por ejemplo) debemos ofrecerle el nuestro (de ser compatibles) ya que el vivir sin un riñón es posible pero nos pone en más riesgo frente a futuros problemas.

Por ello no es obligación, pero no obstante si uno está dispuesto a hacerlo no está prohibido.

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HOY EN DIA,
¿CUANTOS DE LOS MANDAMIENTOS DE LA TORA SIGUEN EN PIE?

Mientras muchos de nosotros sabemos que hay 613 mitzvot (preceptos), 248 positivos y 365 negativos, no se conoce cuántas de las mitzvot son aplicables hoy en día, fuera de Israel, cuando no está el Templo Sagrado en pie.

Por ejemplo, todas las ofrendas, hoy en día no se entregan. De los 248 preceptos positivos, sólo 126 se aplican hoy en día.Y de los 365 negativos, se aplican 243. Así que en total, hoy por hoy, 369 mitzvot siguen en pie. Rabí Ishaia Horowitz, conocido por su famosa obra como el Shaló (un acróstico de “Shnei Lujot HaBrit”), escribe que el código mnemotécnico (un código mnemotécnico o código nemotécnico, es un sistema sencillo utilizado para recordar una secuencia de datos, nombres, números, y en general para recordar listas de ítems que no pueden acordarse fácilmente.)

Este número puede ser encontrado en el versículo “Yo duermo, pero mi corazón está despierto”. Si sumas los valores numéricos de las letras hebreas de la palabra “Yo duermo” -ieshena, da un valor de 365.Y cuando sumas el número de letras que hay en la palabra misma (4), da un total de 369. Esto insinúa el hecho que cuando el pueblo judío está en exilio, dormidos espiritualmente, sólo 369 Mitzvot están en pie.Usando un poco de matemáticas, el autor señala que hoy en día, por lo tanto, hay 122 Mitzvot positivas de menos que observar (248- 126= 122), y también 122 mitzvot negativas que cumplir (365-243=122). Así que en total, hay 244 mitzvot de menos. El Shaló nota, que éste número, 244, tiene el mismo valor numérico que la palabra Hebrea Mered, -mered, que significa rebelión.

Esta equivalencia- señala- alude al hecho de que por culpa de nuestra “rebeldía”, fuimos exiliados de nuestra tierra y nuestro Templo fue destruido (que se construya pronto en nuestros días).

De las 369 Mitzvot que siguen vigentes hoy en día, sin embargo, no necesariamente las cumplimos todas.Ya que muchos de estos preceptos dependen también de la circunstancias. En otras palabras, sólo en ciertas situaciones es que podemos cumplir con las mitzvot. Por ejemplo, sólo si una persona hace una promesa, es que puede cumplir con el mandamiento de “no tardar” en cumplirla. Sólo aquél que posea una casa con un tejado que se pueda salir por él, está obligado a cercarlo, etc.En la actualidad pues, hay sólo 270 preceptos que cada judío está obligado a observar, sin importar la circunstancia ni la situación en la que se encuentre. De estas 270 Mitzvot, 48 son positivas, y 222 negativas.Interesantemente, en el Sefer Hajinuj, su autor Rabí Aarón HaLeví, señala que 270 es el valor numérico de la palabra hebrea “despierto”, er, del arriba mencionado versículo “Yo duermo pero mi corazón está despierto”. Ningún judío está completamente dormido, dice el Rey Salomón.El corazón, nuestro núcleo espiritual, está siempre despierto. Así que al estar “dormidos en el exilio”, seremos sin duda meritorios de la final y completa redención, muy pronto. Me gustaría remarcar, no obstante, que los Rabinos establecieron el número de plegarias diarias que corresponden con el número de los sacrificios que se ofrecían a diario en el Templo, sirviendo de cierta forma como sustituto de los servicios del Templo.

Así también, cuando estudiamos las leyes que gobiernan tales preceptos, en un nivel espiritual, podemos acreditar como si los hubiésemos hecho en la práctica.En un nivel más profundo, el Jasidut explica que todos los preceptos están en operación incluso hoy en día.

Por ejemplo, al no capitular las demandas de nuestra “alma animal”, la base de nuestro instintos, estamos ofrendando al “animal” de adentro nuestro, a Di-s.*

Por Eliezer Danziger

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Erick Fromm y Lutero

Erick Fromm y Lutero

extraído del Libro Miedo a la Libertad

“… El sistema de Lutero, en la medida en que difiere de la tradición católica, posee dos aspectos, uno de los cuales ha sido subrayado más que el otro en la habitual exposición de sus doctrinas en los países protestantes. Según este último aspecto, se señala que Lutero dio al hombre independencia en las cuestiones religiosas; que despojó a la Iglesia de su autoridad, otorgándosela en cambio al individuo; que su concepto de la fe y de la salvación se apoya en la experiencia individual subjetiva, según la cual toda la responsabilidad cae sobre el individuo y ninguna sobre la autoridad susceptible de darle lo que él mismo es incapaz de obtener.
El otro aspecto de la libertad moderna – el aislamiento y el sentimiento de impotencia que ha aportado al individuo – tiene sus raíces en el protestantismo, no menos que el sentimiento de independencia.

Lutero presumía la existencia de una maldad innata en la naturaleza humana, maldad que dirige su voluntad hacia el mal e impide a toso los hombres el poder realizar, fundándose solamente en su naturaleza, cualquier acto bueno. El hombre posee una naturaleza mala y depravada. La depravación de la naturaleza del hombre y su absoluta falta de libertad para elegir lo justo constituye uno de los conceptos fundamentales de todo el pensamiento de Lutero [y del protestantismo evangélico]. Con este espíritu comienza su comentario a la Epístola a los Romanos, de Pablo:

La esencia de esta epístola (carta) es: destruir, desarraigar y aniquilar toda la sabiduría y justicia de la carne, que puedan aparecer – ante nuestros ojos y ante los de los demás – notables y sinceras … Lo que importa es que nuestra justicia y nuestra sabiduría, que se despliegan ante nuestros ojos, son destruídas y arrancadas de raíz de nuestro corazón y de nuestro yo vano.

Esta convicción acerca de la corrupción del hombre y de su impotencia para realizar lo bueno por sus propios méritos, es una condición esencial de la gracia divina. Solamente si el hombre se humilla a sí mismo y destruye su voluntad y orgullo individuales podrá descender sobre él la gracia de Dios:

Porque Dios quiere salvarnos por medio de una justicia y una sabiduría que no nos son extrañas, y no ya por medio de las nuestras; mediante una justicia que no parte de nosotros, sino que llega a nosotros desde afuera… Este es, ha de enseñarse aquella justicia que viene exclusivamente desde afuera y es enteramente ajena a nosotros.I

Una expresión aún más radical de la impotencia humana la proporcionó Lutero siete años más tarde en su folleto De Servo Arbitrio, que entrañaba una crítica a la defensa que del libre albedrío formulara Erasmo:

… por lo tanto, la voluntad humana es, por así decirlo, una bestia entre dos amos. Si Dios está encima de ella, quiere y va donde Dios manda,… Si es el Diablo quien está encima de la voluntad, ésta quiere y va como Satán quiere. Ni está en poder de su propia voluntad el elegir para qué jinete correrá ni a quién buscará, sino que los jinetes mismos disputan quién ha de obtenerlo y retenerlo.

Lutero declara que si uno no quiere…

abandonar del todo este asunto del libre albedrío – lo cual sería lo más seguro y también lo más religioso – podemos, sin embargo, con buena conciencia, aconsejar que sea usado tan sólo en la medida en que permita al hombre una “voluntad libre”, no ya con respecto a los que les son superiores, sino tan sólo con aquellos seres que están por debajo de él mismo… Con respecto a Dios el hombre no posee “libre albedrío”, sino que es un cautivo, un esclavo y un siervo de la voluntad de Dios o de la voluntad de Satán.

Las doctrinas que hacen del hombre un instrumento pasivo en las manos de Dios, y esencialmente malo, que su única tarea es la de entregarse a la voluntad divina, y que Dios podría salvarlo mediante un incomprensible acto de justicia, no constituían la respuesta definitiva que era capaz de dar un hombre como Lutero, arrastrado de tal modo por la desesperanza, la angustia y la duda, y al mismo tiempo por el deseo ardiente de certidumbre.

La doctrina de Lutero acerca de la fe experimentada como sentimiento subjetivo de la salvación propia superior a cualquier duda, podría parecer a primera vista una grave contradicción con aquel intenso sentimiento de duda que era característico de su personalidad y de sus enseñanzas hasta 1518.
Sin embargo, desde un punto de vista psicológico, este cambio desde la duda a la certidumbre, lejos de ser contradictorio, posee una relación causal. Debemos recordar lo que se ha dicho acerca de la naturaleza de esta duda: no se trata de la duda racional, inseparable de la libertad de pensamiento, que se atreve a discutir las opiniones establecidas. Se trata, por el contrario, de una duda irracional que brota del aislamiento e impotencia de un individuo cuya actitud hacia el mundo se caracteriza por el odio y la angustia. Esta duda irracional no se puede remediar por medio de respuestas racionales; tan sólo puede desaparecer si el individuo llega a ser parte integrante de un mundo que posee algún sentido. Si ello no ocurre, como no ocurrió en el caso de Lutero y de la clase media que el representaba, la duda solamente puede ser acallada, enterrada por así decirlo, cosa que es dado hacer mediante alguna fórmula que promete la certidumbre absoluta. La búsqueda compulsiva de la certidumbre, tal como la hallamos en Lutero, no es la expresión de una fe genuina, sino que tiene su raíz en la necesidad de vencer una duda insoportable.”

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Vacíos por dentro para Di-s

Días atrás tuve la oportunidad leer y estudiar los pasajes referente a Abraham, el primer Patriarca del pueblo de Israel. La vida de este personaje bíblico, guerrero intelectual, nos da una idea de lo que El Eterno desea de todo hombre que se estime y que desee hacer la Voluntad de Di-s.

El proceso de crecimiento de Abraham demuestra una transformación necesaria para poder entrar en gracia y comunión con Di-s. Durante su vida, tuvo que pasar por diez (10) pruebas por medio de las cuales se cree que El Eterno pudo saber quién era Abraham. Esto quiere decir que El Eterno no sabía aún quién era aquel hombre que revolucionó a toda una generación y a su descendencia? Ya plantear esta pregunta puede ser un atrevimiento. Es evidente que no sólo Di-s conoce los corazones, sino que además, siendo El Eterno, El mismo, El Tiempo, y por medio de su Omnipresencia sabía de antemano que Abraham sería aquel que El esperaba que fuera. Entonces para qué las pruebas? Para que Abraham y hombres como nosotros sepamos quiénes somos y dónde estamos ubicados bajo los ojos de Di-s, es decir, de qué somos capaces por amor a El.

Debe estar claro que la Biblia Hebrea no es un libro histórico ni genealógico. En ella encontramos mandamientos, leyes, relatos, pero también, el testimonio de hombres y mujeres que dieron pautas para ser imitadas. También personajes que se revelaron a la propia Presencia Divina de Di-s.

Pero en especial, seres humanos que se mostraron tal cual eran, y que nos dan a entender que podemos imitarles en virtud de que sus pensamientos y sobre todo sus acciones fueron del agrado de Di-s. No eran dioses o semi-dioses que fueron capaces de sacar a un pueblo de la esclavitud física y psicológica, ni de dioses que abrieron el mar; ni de guerreros celestiales alados que destruyeron los muros de ciudades fortificadas a punta de el sonido de trompetas y gritos.

Eran hombres y mujeres iguales a nosotros, al menos por fuera. Y por qué no, posiblemente por dentro de algunos. Y me refiero con ello al espíritu luchador que muchos de ellos demostraron al mundo de aquella época y la actual, pues siguen siendo ejemplos, y sus vidas aún hoy las debemos usar como punto de referencia. Estudiar a los personajes bíblicos no sólo será una buena práctica en la que podremos hallar enseñanzas importantes que podrán darnos pautas a nuestras vidas o hasta soluciones a los conflictos en los que podamos encontrarnos en algún momento dado.

Pero más allá de lo que ellos eran, aún son ejemplos para muchos de nosotros que buscamos nuestra identidad y deseamos fortalecer nuestra personalidad cada vez más, por medio del aprendizaje, la experiencia y la auto-revisión. No será suficiente leer o estudiar profundamente sobre lo que les motivó a cada uno de ellos a actuar como lo hicieron por amor a Di-s. Más allá de ello se encuentra la personalidad, la psiquis. Aquello que ha formado al hombre, producto de lo vivido.

Cada quien es el producto de lo que las experiencias y lo vivido han hecho de él. Esto forma algo en cada quien llamado: creencia. La suma de las creencias dará la base y el sostenimiento de la personalidad, que a su vez serán generadoras de ideas y motivación para lograr objetivos claros y definidos que le permitirán alcanzar una vida más elevada y luchar sabiamente para sobrevivir. En teoría esto se ve precioso, pero la realidad es otra.

Cada individuo tiene creencias y una personalidad, pero eso no quiere decir que su forma de ser sea del agrado y esté en comunión con Di-s. Muchos aseguran que -Di-s los ama como son-. Pero esto no es cierto. Lo que las experiencias han hecho de nosotros pudo también haber sido destructivo, y el suicida puede dar fe de eso con su baja autoestima, producto de sus deprimentes experiencias y la falta de amor experimentada, que lo han llevado a tomar la decisión de matarse.

Entonces qué garantiza que lo aprendido a lo largo de la vida sea realmente lo mejor que nos ha podido suceder? Muchos hemos sido lo suficientemente tercos como para aceptar que los 30 o 50 años que tengamos viviendo han estado bajo las pautas de Di-s, y además no podremos asegurar que lo que somos, nuestra personalidad, sea la mejor herramienta para enfrentar la vida, como creyentes, religiosos o no, independientemente de la fe o la doctrina que profesemos.

Aquellos personajes de la Biblia Hebrea, no sólo dan un testimonio de sus vidas, junto a las buenas y las malas experiencias vividas que poco a poco van formando sus caracteres. Lo interesante de esto, visto con ojos de psicólogos, es que así como hemos podido hacer revisión de lo que vivimos y que aquellas situaciones incidieron de tal o cual forma en nuestra personalidad, esto no lo podremos hacer con más nadie al menos que esa persona se explaye en toda su confianza a relatarnos su vida hasta este momento y sepamos de esta manera lo que lo formó como ahora lo conocemos.

Esta tremenda oportunidad, a la que invito a aprovechar, nos la proporciona el relato de las vidas de aquellos personajes que podrían aportar sendas enseñanzas a nuestras vidas, pues desde un punto de vista más profundo, no sólo podremos analizar los hechos que formaron a estos personajes, sino qué le agrado y qué no le agradó a Di-s de ellos, para lo cual los apoyó o los castigó de una u otra manera, con el fin de mejorarlos, o mejor aún, de perfeccionarlos.

Con todo y que podamos llegar a estos niveles de profundidad, considero que todavía no es suficiente. Mi propuesta de hoy no es introducirse en el personaje, sin importar si este es hombre o mujer, y que de esa forma podamos incluso sentir lo que lo llevó a actuar de tal o cual manera, y a su vez “colocarnos en sus zapatos”. Al respecto aprendí recientemente de la Dra. Lisa Aiken, que todas las personas tienen la razón, es decir: cada quien tiene razones suficientes para actuar de tal o cual manera.

El hecho de que cualquiera de nosotros tenga razón, que es lo que muchas veces afirmamos diciendo: -tienes razón-, o -no tienes la razón-, no es sino la mitad de la afirmación, pues lo que estamos afirmando hasta ese momento es que esa persona con la que hablamos, TIENE UNA RAZON PARA ACTUAR ASI O PENSAR COMO LO HACE. Esto quiere decir que tener razón, o en su forma más precisa, que alguien tenga una razón, no quiere decir que eso sea lo correcto o que estemos en lo correcto.

En resumen, tener razón no es estar en lo correcto. No te confundas.

Mi propuesta se extiende, no sólo en comprender a los personajes de la Biblia Hebrea. No es meterse en ellos, sino además hacerlo desde una perspectiva más valiente: meterlos a ellos en nosotros.

Cada uno de estos personajes ofrece un perfil psicológico y espiritual que no podemos desechar. La idea es meter al personaje en nosotros, pues existe una gran posibilidad que alguna vez hayamos actuado, lo sigamos haciendo como ellos, y no me refiero a la parte bonita cuando nos volvimos defensores de la humanidad, sino aquellas mucho peor que a la gente no le gusta que le digan: compararnos con los pecadores, los arrogantes, los altaneros, con los soberbios, los incrédulos, los mentirosos, en fin, los que actuaron en las Sagradas Escrituras opuestos al camino del Eterno.

Es ahí cuando muchos se quedan en silencio y no dan crédito a la posibilidad de que haya algo malo en ellos y mucho menos que sean pecadores. A esto se le suma una actitud aún peor, pues creyendo y asumiendo que no son pecadores o no lo fueron bajo circunstancias bien deplorables, llegan a juzgar a otros como si sus vidas hubiera sido un dechado de virtudes. Es sobre todo a esas persona que les es necesario llegar a introducir a los personajes bíblicos en sus vidas y buscar la comparación valiente, honesta y tan necesaria.

Pero la verdad nos hará libre y la mayoría de las veces es dolorosa, pero necesaria para lograr las transformaciones que nos permitirán alcanzar una vida espiritual más elevada. Pues, muy a pesar de que la vid ya haya florecido y dado frutos, siempre será necesario tener que aplicar nuevas podas, no sólo para fortalecerla sino para que sus frutos sean más abundantes y de mayor calidad.

Ahora bien, cómo podemos internalizar a aquellos personajes en nosotros? El proceso requiere valentía y sobre todo de honestidad. La auto-revisión será necesaria, para que el personaje seleccionado pueda ser comparado con nuestra personalidad más interna. Durante este proceso deberemos llegar a un nivel tal que sintamos que realmente hemos alcanzado un logro. Aquellos hombre que se negaron a caminar en el camino correcto, ofrecido o propuesto por Di-s, tuvieron alguna lucha interna, pero con seguridad prevaleció en Yetzer Hará (instinto al mal) y por ello fueron duramente castigados. Es evidente que sus pecados eran tan graves que se requería exterminarlos o que la tierra abriera su boca y se los tragara vivos.

Pero en aquellos que cayeron y aprendieron, y en aquellos que tuvieron siempre una actitud a favor de El Eterno, lo que prevaleció fue el Yetzer Tov (instinto al bien.) En ambos casos la libre elección de seguir un camino o no estuvo presente.

Pero quizás la parte más severa de esta revisión interna y la comparación con aquellos personajes que obtuvieron la gracia de Di-s sobre ellos y prevalecieron en la lucha contra el mal interno que hay en cada uno ellos y de todos los seres humanos, deberás saber que será necesario llegar a un nivel tal que te sientas como una vasija, pues deberemos muchas veces vaciarnos ante Di-s para que todo lo que El nos ofrece llegue profundamente y nos haga entrar en conciencia de la necesidad que tenemos de Sus Instrucciones.

El trabajo del vaciado interno no es un proceso simple, ni automático, y mucho menos breve. Más bien es largo, arduo y complejo. Pero no deja de ser necesario. Deberemos lograr esa verdadera revisión de las creencias y aquello que formó alguna vez nuestra personalidad, pero que no necesariamente haya sido lo correcto, aunque tengamos razones para haber sido así en un momento dado.

Para que El Eterno trabaje desde nuestro interior, debe encontrar un vacío por dentro de cada uno de nosotros. Habrá en caso contrario una lucha, que será tan dura o tan simple, como le permitamos a El que ocupe el lugar de nuestra personalidad y nuestro ego, el cual lucha por prevalecer en nuestro interior y será el principal contrincante ante la Voluntad Divina. Una vez que El ocupe ese espacio, sin duda alguna, la vida fluirá libremente en sus manos.

Las palabras del Di-s a Abraham: -Lej-Lejá-, Vete por ti, o, Vete por tu bien, implicaron dejar costumbres nacionales, culturales y enseñanzas familiares que eran un obstáculo para el propio crecimiento de Abraham y para que él mismo alcanzara la felicidad deseada, pero sobre todo, aquellas costumbres y enseñanzas antiguas serían una fuerte oposición para que las Instrucciones  Divinas de Di-s, es decir, La Torah penetrara en en Patriarca y surtiera el efecto  deseado por Di-s y Su Propuesta de Vida; como también debe suceder con nosotros.

Una vez logremos: estar vacíos por dentro, podremos experimentar la Luz del Eterno, y que seguramente resplandecerá hasta tal punto que otros van a querer saber qué es lo que nos hace sonreír de esta manera en que ahora lo hacemos.

Deseo compartir, El billete más valioso, del libro Parábolas de Sabiduria, vol 2, del honorable Jafetz Jaim.
Espero sea para discernir y crecer.

“Desearía aclarar cierto punto. Ya hemos explicado que la Toráh y los preceptos son extremadamente poderosos y que El Eterno firma con Su nombre todos y cada uno de los preceptos que una persona realiza. Siendo así, nos preguntamos: ¿por qué entonces todo el mundo no los anhela y persigue? ¿Por qué la Toráh es apreciada por tan poca gente?

Considerad la siguiente analogía:

Casi todos estamos familiarizados con el billete de un peso. Probablemente muchos campesinos no han visto un billete de cien pesos y pocos habitantes de la ciudad habían visto un billete de mil pesos. Estos son comunes solamente en grandes instituciones financieras.
Un billete de cien mil pesos sería poco común inclusive en círculos bancarios y no todo empleado de banco lo reconocería si lo viera. Sólo en firmas realmente grandes los empleados estarían familiarizados con ellos. Un billete de un millón de pesos sería una novedad en cualquier parte. Estos billetes simplemente no se encuentran.

En resumen, cuando más valioso el billete, menos personas son capaces de apreciarlo. Siendo este el caso ¿por qué nos sorprende que tan poca gente aprecia el valor de la Toráh y los preceptos? Este es un “billete” cuyo verdadero valor está por encima del alcance incluso de los ángeles. El profeta Isaías nos dice (64,3) que la recompensa por los preceptos “Ni ojo fuera de Ti, oh Di-s, ha visto lo que El hará por quienes le esperan”.
¿Cómo podemos esperar que seres humanos, completamente sumergidos en cosas de este mundo, aprecien el valor de la Toráh?
Es suficiente que sepamos que el más precioso billete de todos. Es completamente imposible que nosotros captemos su valor.”

(Shem Olam, cap 6)

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